jueves, 6 de agosto de 2015

El anciano del parque...



Se encontraban
Todos los días en el mismo lugar
Los ojos impávidos de la mujer brillaban
El hombre extendía sus brazos
Y la envolvían con dulzura y comprensión
El tiempo pasaba incólume
Las miradas, los gestos, las caricias, las palabras
Estaban dirigidas al amor.
Las caminatas relajadas
La flor robada
El rosedal.
Ese día
Él sentado en el mismo banco de plaza
Vio como los niños corrían detrás de sus mascotas
La suave brisa de la mañana refrescaba su rostro
Volteó su mirada hacia donde siempre venía su amada
Los días pasaron y la imagen que le daba vida no aparecia
No faltó un solo día
Un perrito juguetón se arrimó a sus pies
Una hermosa niña se acercó a recogerlo
Y dirigiéndose a la madre le dijo:
“Este señor es Rogelio, el gran amor de la abuela”
Una lagrima selló el momento
Norby