lunes, 9 de febrero de 2015

Vivimos en otros tiempos...





La vida ha cambiado mucho y muy rápido desde mi adolescencia a estos días.
Me sorprende la vorágine con que viven los jóvenes, pareciera que piensan que van a morir mañana y no van a tener tiempo de experimentar todos los retos que nos impone la vida.
Muchos, al no tener su personalidad completamente desarrollada se dejan influenciar con consejos de
personas que ni siquiera saben que hacer con su propia vida, me apena ver como se van perdiendo en un mundo sin conciencia, abusando del alcohol, drogas y sexo prematuro.
Por eso es que nosotros, sus padres, abuelos, adultos mayores y con experiencia somos los que les tenemos que empezar a hablar desde muy pequeños, ni bien tengan uso de razón,  Irles haciendo entrar en su pequeña mente en desarrollo pautas para que aprendan a tomar decisiones acertadas en situaciones perversas, nos tenemos que aggiornar, enseñarle a los chicos que si van a tener sexo deben usar preservativos, por un lado para no contraer enfermedades, explicarles de que se trata el sida, como se contrae y las consecuencias en caso de contagiarse, también hacerles ver como se arruinarían la vida con un embarazo no deseado, tener que hacerse cargo de un niño, todos los sacrificios que eso implica, traer una vida al mundo no es algo que se puede tomar a la ligera, ese pequeñito necesita ser alimentado, vestido, cambiado, mucho amor y tiempo de sus padre para crecer sano.
El pensar que no van a tener sexo a temprana edad es cerrar los ojos a la realidad, también por ese motivo cuando nos empezamos a dar cuenta que las chicas empiezan a hablar de noviecitos hay que llevarlas al ginecólogo y que les receten pastillas anticonceptivas para ahorrarles, si es que las amamos, dolores de cabeza a ellas y a nosotros mismos.
Seamos cocientes y no sigamos con los tabúes de antaño en que los padre no hablaban de sexualidad con sus hijos, hoy en día tenemos que hablar de todo, abrirles bien grande los ojos y desear que salgan airosos de los muchos obstáculos que se van a encontrar en esta existencia. La única manera que nos queda para llevar acabo ese cometido es educar, educar y educar.