domingo, 21 de diciembre de 2014

Siempre recuerda aquellos a quienes sirves.





En los días en que un helado costaba mucho menos, un 
niño de 10 años entro en un establecimiento y se 
sentó en una mesa. 
La mesera puso un vaso de agua en 
frente de el. ¿Cuanto cuesta un helado de chocolate 
con cacahuates? pregunto el niño. 
Cincuenta centavos, respondió la mesera. 
El niño saco su mano de su bolsillo y examino un número de monedas. 
¿Cuanto cuesta un helado solo?, volvió a preguntar. 

Algunas personas estaban esperando por una mesa y la 
mesera ya estaba un poco impaciente. 
Treinta y cinco centavos dijo ella bruscamente. 
El niño volvió a 
contar las monedas. 

Quiero el helado solo dijo el niño. La mesera le trajo 
el helado, y puso la cuenta en la mesa y se fue. 
El niño termino el helado, pago en la caja y se fue. 
Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le 
costo tragar saliva con lo que vio. 
Allí, puesto ordenadamente junto al plato vació, habían veinticinco 
centavos... su propina.