martes, 23 de diciembre de 2014

Nunca valores a las personas por su aspecto físico.





Erase una vez una "gordita" que enamoró perdidamente a un muchacho en forma y hermoso. En la soledad de sus departamentos, en el auto en un callejón a oscuras yen todos los moteles tenían sexo y se hacían el amor.
Sin embargo, el nunca por un año la sacó a un parque, a comer o simplemente al cine. Ella lo escuchaba negaría ante sus amigos y se molestaba. Pero cedía cuando escuchaba los te amo al oído, cuando sentía sus manos o cuando sus labios la callaban cuando llorando peleaba.
Un buen día la chica se cansó y eligió irse sin mirar atrás. Pasaron seis meses de angustia donde ambos en las noches se bebían las lágrimas e intentaron refugiarse en otros cuerpos, pero de nada sirvió.
El chico no aguantó más el vacío en su corazón e invito a sus amigos a salir. Allí en una mesa les dijo: "Necesito que me aconsejen, estoy enamorado como nunca, de una mujer excepcional pero no perfecta para los ojos de nadie."
Les confesó de quien estaba enamorado y ellos sorprendentemente le aconsejaron que se olvidara de la gente y la buscara. El chico se subió a su auto y voló a el departamento de ella. Tocó la puerta y para su sorpresa encontró una chica más esbelta, arreglada... Más hermosa. Se arrodilló y pidió perdón. Lloró por horas sin parar y ella solo le dijo...
"Lo lamento, mientras me fui porque no era lo suficientemente linda para ti, llegó alguien a mi vida que en vez de salir corriendo y criticarme, me enseño como alimentarme y durante varios meses me apoyo a ejercitarme. Nunca me dejó sola. Ahora tengo un hombre a mi lado. Un hombre completo que vio lo mejor de mi. Que te vaya bien."
Cerró la puerta y lo dejó allí sufriendo, igual que como ella lo sufrió por eternas noches.
Moraleja: "Si amas a alguien estarás orgullo de que todos lo sepan y jamás lo/a harás sufrir."