martes, 30 de junio de 2015

La sabiduría.





La sabiduría mas importante que podemos adquirir no te la da la escuela, el liceo o la universidad. Te la da la vidas, a cada rato, en todo momento, todos los días, los meses, los años.
Cuanto mas viejo te vuelves, mas sabio te haces.
Por eso no reniego de mis arrugas, de tener piernas cansadas, de que el brillo de mis ojos se haya extinguido, mis manos manchadas y mi pelo este blanco, al contrario, estoy orgullosa.
Si ese es el precio que hay que pagar para aprender cada día una nueva lección de vida, quiero mas arrugas, mas manchas en la piel, ojos mas opacos y todo lo que conlleva el tener la oportunidad de seguir aprendiendo.
A pesar de que la ley de vida me haga saber que el tiempo que me queda no es mucho, sigo habida de seguir aprendiendo. No concibo vivir inmersa en mi propio mundo, sin luchar por mis ideales, sin estar informada de lo que pasa en este planeta, sin seguir sorprendiéndome por las maravillas que nos regala la naturaleza, sin tender una mano cuando alguien la necesita, sin dar una palabra de aliento o motivación a quien quiera tomarla, sin hacerme cargo de aportar mi granito de arena para hacer de este mundo un lugar mejor  para vivir.
Soy más feliz dando que recibiendo, por eso cuando hago algo por los demás no lo hago por lástima o para que digan de mi, "que buena persona", lo hago porque con esos gestos me acaricio el alma, me siento bien, me hago feliz, es una sensación inigualable.