martes, 12 de mayo de 2015

Agradezco haber nacido pobre.





 Nací en una familia de bajos recursos, donde viví en carne propia el sacrificio que tenían que hacer mis padres para sacar la familia adelante, yo me propuse otras metas, nada inalcanzable.
Lo único que quería era poder tener una familia propia pero vivir mas tranquila, sin tener que pensar de donde iba a salir el sustento de los próximos días.
Recuerdo que mis padres después de pagar la mensualidad de la hipoteca del banco, la libreta del almacén, impuestos, electricidad, y otra cuentas que nunca faltaban, apenas quedaba dinero para el ómnibus para que papá pudiera ir a trabajar.
Trabajaba en el municipio de Montevideo, en la sección limpieza, (barría las calles), había varias panaderías y carnicerías en su recorrido diario y siempre le regalaban algo, la carnicería le daba huesos, algunos con carne y otros pelados y las panaderías pan fresco para el día y viejo para los animales.
Recuerdo que mamá pelaba la carne de los huesos y con eso hacia unos guisos exquisitos de lentejas.
 Teníamos gallinas, patos, conejos y un cerdo que lo engordábamos para sacrificarlo en invierno y hacer salchichas, jamón curado con sal, derretíamos la grasa para cocinar y otras cosas.
Jamás nos faltó amor, contención y un plato de comida, nos daban responsabilidades pero también tiempo para jugar, nos alentaban a que leyéramos y cuestionáramos todo, en casa ningún tema era tabú, podíamos preguntar lo que quisiéramos y sabíamos que ellos nos responderían con franqueza.
Estoy muy orgullosa de haber nacido, en esa casa, con esos padre adelantados para la época, honestos, ejemplo de personas, el haber tenido que hacer sacrificio junto a ellos. Todo eso me hizo la persona que soy, no soy rica ni mucho menos, pero eso es secundario, lo principal es que gracias a su ejemplo aprendí que el ser buena persona tiene que ver con la honestidad, humildad, generosidad, no callarse ante las injusticias, exponer la verdad aunque seamos uno solo contra el resto de los mortales, el no ser la mayoría no quiere decir que estamos equivocados, que los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos, a no permitir nunca a nadie que nos maltrate, respetar y hacerse respetar, a no cortarle las alas a nuestros hijos, alentarlos a ser cada día mejores personas en todos los aspectos de la vida.
Somos cuatro hermanos, mis padres hicieron un trabajo estupendo, ninguno de nosotros los defraudo.