domingo, 5 de abril de 2015

Mi obra de teatro.





Integraba una obra de teatro, la habíamos estado ensayando por meses, pero era la primera vez  que integraba un elenco e iba a estar frente al público.
Los nervios estaban haciendo estragos en mi interior, sentía palpitaciones, ganas de ir al baño, me traspiraban las manos, tenia miedo de olvidarme la letra.
Íbamos a interpretar un fragmento del libro de Juan Zorrilla de San Martín, escritor uruguayo,  "Tabaré,"
Yo iba a interpretar a Blanca, una joven española, hermana de un conquistador que vino a usurpar esta tierra  charrua y me enamoraba de un indio mestizo, producto de la relación de una mujer blanca y un cacique indio.
Salí al patio de la escuela y frente a todos los padres y  niños del colegio, interprete mi parte a la perfección, estaba orgullosa de mi misma, no defraude a mis padres que me enseñaron a hacer todo con respeto,  dedicación y a dar lo mejor de mi en cualquier actividad que emprendiera.

Aquí les dejo un pequeño fragmento de este libro que vale la pena leer.


 introduccion.

Los temblorosos círculos concéntricos
Balancearon los verdes camalotes
Y entre los brazos del juncal murieron.
Las grietas del sepulcro
Han engendrado un lirio amarillento.
Guarda el perfume de la flor caída,
La flor no existe: ha muerto.
Así el himno cantaban
Los desmayados ecos:
Así lloraba el urutí en 1as ceibas.
Y se quejaba en el sauzal el viento,

Blanca
¿Quién es ese charrúa que suspira?
¿Quién es el prisionero
Que es capaz de alumbrar con luz del alma
Esos sus ojos de color de cielo?


Gonzalo
Tabaré lo apellidan los charrúas,
O el hijo de los ceibos. . .
¡Hijo de mi dolor! una española
Le decía llorando ha mucho tiempo.
... .... .... .... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ..
Descripcion del momento


Las grietas del sepulcro
Han engendrado un lirio amarillento;
Tiene el hábito de la muerte,
Su extrema palidez y su misterio.
El pánico del indio indescriptible
Duró sólo un momento;
Marchando confundido entre los otros
Se aleja Tabaré; pero a lo lejos
Entre el grupo cobrizo se destacan
Las líneas de su cuerpo
De una amarilla palidez. La niña
Lo sigue con los ojos largo tiempo,
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Blanca
-¿Quién es Gonzalo, ese Indio que trajiste,
El de la frente Pálida.
Qué me miró de un modo tan extraño
Cuándo venía entre tus hombres de armas?
¿Está enfermo? Qué tiene? Me despierta
Una profunda lástima.
¿Qué tiene en esos ojos? ¿Lo recuerdas?
¿Qué harás con él? ¿Quién es? ¿Cómo se llama?


Gonzalo
-¿Lo sé yo acaso? Ese hombre es un misterio,
Es un misterio, Blanca.
Al cruzar aquel bosque lo encontramos
En actitud de duelo o de plegaria.
Y es el mismo, lo es, estoy seguro,
Que he visto en las batallas
Reír con el peligro y con la muerte,
Bravo como el aliento de su raza.



Blanca
¡Y qué! ¿Tiene algún crimen?
¿No lucha por su hogar y por su patria?
¿No defiende la, tierra en que ha nacido,
La libertad que el español le arranca?


Gonzalo
Cuando a él nos llegamos,
No sintió nuestros pasos a su espalda,
Ni demostró sorpresa, al verse solo,
Rodeado de arcabuces y de adargas.
Por cárcel este pueblo se le ha dado.
El ha de respetarla.
Yo probaré en ese hombre si se encuentra
Capaz de redención su heroica raza.


Blanca
¡Qué! ¿,Sólo duelo y muerte
Ha de obtener América de España?
¡La sangre de esos hijos del desierto
Más que el orín deslustra nuestras armas!


Doña Luz
No te olvides
De la española sangre derramada,
Le dijo Doña Luz-, esos salvajes
Hombres no son; la redención cristiana
No alcanza a redimirlos,
Pues para ellos no fue: no tienen alma;
No son hijos de Adán no son, Gonzalo;
Esa estirpe feroz no es raza humana.