viernes, 6 de marzo de 2015

Los necesito...


Abuelita, estoy orgullosa de ser tu nieta.

Recuerdo las voces de papá y mamá, todavía ahora me parece sentirlas.  El calor del hogar, el sabér, que si ellos estaban ahí nada me pasaría, me daban tanta seguridad que me sentía inmune a todo y a  todos, era una sensación inigualable.
 Mientras los tenemos todo es fácil, a medida que vamos creciendo y comenzamos a tener algunas inseguridades o dilemas recurrimos a ellos y sus palabras son un bálsamo para nuestro corazón, ellos ya pasaron por lo mismo en su juventud, tienen experiencia.
No importa la edad que tengamos, nunca estamos listos para verlos partir, sabemos que es la ley de la vida, que en algún momento va a suceder, pero no queremos admitirlo, nuestros padres van a ser los Matusalén de la era moderna. Desgraciadamente es una utopía, un sueño imposible.
Un día cualquiera, uno de los dos se enferma y empiezan a caernos las fichas de que nada va a ser como nosotros pensábamos o deseábamos y de a uno se van yendo, dejando nuestros cimientos  resquebrajados  y huérfanos de su amor incondicional y sus consejos sabios.
Yo me estoy quedando sin hilo en el carretel y aunque no lo crean, aún los necesito.