miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Leñador Tenaz






"Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:

-¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?.
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles."

*Historia extraida del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay.


Sorprendente, ¡¿¿verdad??!

Pues más sorprendente aún es que muchos de nosotros nos parecemos muy mucho al leñador de este cuento y ni siquiera somos conscientes de ello. Nos esforzamos de sobremanera y repitiendo el mismo proceso de siempre sin obtener el resultado que deseamos.

Esto se debe a que...caminamos por la vida sin detenernos un segundo a pensar hacia dónde queremos ir, qué es lo que deseamos, por qué hacemos lo que hacemos y si es la mejor y más adecuada forma de hacerlo...

Al igual que si deseas escribir con un lapicero debes dedicar un tiempo antes para sacarle punta, o si deseas conducir un coche debes parar un instante a llenar el depósito de carburante... en la vida debes también dar descanso a tus pasos para reflexionar, evaluar y comprobar cada cierto tiempo tu caminar.

Como hemos visto en esta historia, el leñador enfoca todos sus esfuerzos en conseguir la meta y sin embargo, en vez de estar más cerca de lograrla cada día que transcurría se estaba alejando más de su propósito.

Esto sucede porque tan importante como tener muy claro el objetivo que se persigue es saber cómo obtenerlo. 

El tiempo que dediques a buscar información para encontrar el cómo,a pesar de que pueda parecer tiempo que pierdes, está comprobado que es tiempo que ganas a medio y largo plazo. 

Así que, no te olvides y... afila tu hacha!!!