martes, 21 de octubre de 2014

Situación critica....






A veces nos quejamos de las injusticias que se cometen con nosotros,
de las oportunidades que pasan de largo y no tocan a nuestra puerta,
como reitera el conocido refrán.
Hace algunos años leí este relato del autor estadounidense Robert Folghum,
él mismo escribió: " Todo lo que debía saber lo aprendí en el Kinder".
Folghum cuenta que en el aeropuerto deuna cd. del sudeste asiático una joven
norteamericana con falda larga, sandalias, pelo suelto y mochila lloraba
desconsoladamente. La cara hinchada y enrojecida, los hombros se sacudían
con lo espasmos de sus sollozos. Un grupo de turistas dispuestos a documentarse
en un vuelo hacia EU su país de origen, conmovidos ante el sufrimiento visible de
la muchacha se acercaron a ella para tratar de ayudarla.
Llevo casi dos días sentada en esta sala de espera, el poco dinero que me quedaba
lo usé para comprar mi pasaje de avión de regreso a mi país. No he comido ni dormido
porque al llegar aqui me di cuenta de que perdí el boleto. No tengo a donde ir, ni
siquiera me alcanza para una llamada telefónica.
Un matrimonio de edad madura decide protegerla y la señora se ofrece a acompañarla
al baño para que se seque las lágrimas, se arregle un poco para llevarla luego a
comer algo. La joven empieza a tranquilizarse y accede a que la ayuden. De pronto,
al levantarse, da un grito que estremece a los que la escuchan. Al incorporarse,
la muchacha se da cuenta de que en el asiento estaba el boleto de avión que creía perdido
y que le permitiría volver a casa. Hasta aquí la historia. ¿ Cuantas veces a lo largo de
los años habremos actuado así, lamentando nuestra mala suerte y nuestras circunstancias
y paralizándonos ante las posibilidades de salida de una situación difícil? ¿ A cuantas
personas conoces que se sientan sobre su boleto? ¿ O puedes asegurar que has aprovechado
cada ocasión de mejorar o cambiar, enfrentando de manera optimista y positiva las circunstancias?
A veces con excusas y seudorazonamientos nos sentamos a llorar por un boleto que creemos perdido
y para encontrarlo sólo es necesario que nos levantemos y encaremos las cosas....Tu, ¿ Donde
acostumbras sentarte?
Recibe un afectuoso saludo y espero que este pequeño mensaje ocupe un lugar en tu compañía
y sirva de reflexión .