lunes, 18 de agosto de 2014

Este es el Presidente de La República Oriental del Uruguay.

Ya nos queda muy poquito de su mandato, EL es, fue y será el mejor presidente que tuvimos en este pequeño país.  Dudo que otro pueda igualarlo.
 

Mujica: “Pienso morir con las botas puestas”

Publicado el 18/8/2014 - 7:00
Mujica
Con buen ánimo, tranquilo, con la firme convicción de haber hecho lo mecjor que pudo en su gobierno, el presidente José “Pepe” Mujica recibió a LA REPÚBLICA en su casa y realizó un repaso de los temas centrales de su gobierno. Contó las experiencias más fuertes que le tocó pasar, las buenas y las malas, analizó sus decisiones sin mezquinar autocrítica y se animó a hablar de su futuro político sin eludir ninguna posibilidad.
Muy lejos de plantearse integrar un Consejo de Ancianos, como lo sugirió el candidato blanco a la presidencia, Mujica aseguró que no se cambia de matungo ni en el medio, ni al final del río y por eso piensa “morir con las botas puestas”, siempre dedicado a la política.
Aceptó que además de ir en el primer lugar de la lista del Senado le propusieron la candidatura a la intendencia pero no lo consideró seriamente. “No me veo para eso, pero en todo caso es un partido que está para más adelante”, comentó.
De lo que no tiene duda es de su continuidad militante. “Estoy viejo, tengo un montón de años y achaques, pero de la cabeza no me siento viejo, por el contrario. Me siento bien despierto y mientras la cabeza me funcione le voy a dar para adelante”.
La charla transcurre en el comedor de su casa, donde una bicicleta de media carrera ocupa el lugar. Pero tengo aqui la bici porque la he vuelto a usar y voy a seguir dando algunas vueltitas cuando pueda, porque me hace bien”.
Otra cosa que le hace bien y se nota es hablar de lo que está dejando su gobierno. La imagen positiva que según las encuestas tiene su gestión lo llena de satisfacción pero no pierde la atención sobre lo que no pudo lograr. “Le tengo que agradecer al pueblo oriental, me quedaron muchísimas cosas en el tintero, hubiera querido hacer más, pero por lo menos intenté aportar una imagen muy republicana, cultivar aquello de que nadie es más que nadie y el presidente es igual a cualquier miembro de la sociedad, que no se lleva a la gente por delante y que moralmente he sido fiel a los intereses del país. Creo que eso la gente me lo reconoce, o me lo va a reconocer con el tiempo”.
La revolución del agua
La entrevista se realizó el sábado por la mañana y el Presidente tenía una agenda cargada para el resto de la jornada. Varias personas esperaban en el acceso a la chacra de Rincón del Medio. Entusiasmado fue metiéndose poco a poco en los temas más espinosos. “El goberno que venga, cualquiera sea, deberá luchar por una sumatoria de cambios importantes, porque ni por asomo está todo hecho, ni estamos tocando el cielo con las manos”.
“Salió cantidad de gente de la pobreza, cerca de un 30%, pero salir matemáticamente no significa salir culturalmente de la pobreza. Las consecuencias de ese largo período las tenemos en la sociedad y hay mucho que trabajar en ese sentido. Una cosa son las estadístcas matemáticas y otra la realidad social de la gente. Eso va a necesitar mucho esfuerzo”, señaló.
Su tono se vuelve firme y con la mirada fija en el periodista explicó: “El país productivo pegó un avance notable. Lo agropecuario creció, pero ahora se deben hacer más cambios porque hay que entrar en la revolución del agua. Es criminal no tener una política para masificar el riego porque el cambio climátco está a la vuelta de la esquina. No se puede sembrar con estos costos, con la inversión que debe hacer el productor no puede estar expuesto a que le falte agua en un momento estratégico, eso hoy significa arriesgar una fortuna”.
Con la convicción que le da la experiencia aclaró que tener una política de riego que masifique el país “exige recursos que hay que invertir y cubrir en el largo plazo, pero esto equivale a multipllicar el país porque el 90% del agua dulce se va al mar y si pudiésemos retener un 30% tendríamos una fortuna. El país tiene que discutir estas cosas”, agregó.
La campaña electoral
Mujica se refirió también a la actual campaña electoral y afirmó que no está conforme con lo que se viene escuchando. “Yo no estoy conforme con la campaña electoral, el país necesita cada vez más cosas y si nos creemos que tocamos el cielo con las manos, estamos fritos”.
Se mostró preocupado por el nivel de las promesas electorales. “Hay una campaña de voy a bajar impuestos, y a dar esto y a bajar de acá o de allá. Yo no dudo de la honradez electoral de lo que proponen, pero si quiero dar más, la economía debe dar más y hay que preocuparse por ello. Pero eludir hablar de economía es imposible. Una campaña electoral que no discuta esto, no puede ser seria”, agregó.
“Hay una película que ya no queremos volver a ver”
Recientemente usted dijo que la gente ya no se acuerda de la crisis de la crisis del 2002, ¿por qué cree que pasa eso?
“Es muy humano que la gente trate de olvidarse de lo feo. El problema es que de esa manera nos perdemos las enseñanzas que nos dejó el pasado, lo que nos pasó no fue casual. Fue una apuesta deliberada por un modelo que se conformó en Uruguay durante muchos años, cuando una de las variables de la economía era la libertad bancaria. La mas irrestricta libertad, que partía del principio de que la banca se autorregula sola, y que no debe tener un férreo control del Estado porque esa liberalidad favorecía al país.
Pensaban eso porque por el país pasaba mucha plata y ocupaba a mucha gente que vivía de comisiones. Ese mundo especulativo, que pudo dar resultado en Luxemburgo al lado de países desarrollados como Alemania o Francia, nos llevó a la crisis. Una crisis que nos alejó de lo fundamental que era aprender a vivir de nuestro trabajo. Mucho se dijo de que esa crisis fue un coletazo de lo que pasó en Argentina, pero la realidad es que fue un coletazo porque estábamos conectados como una ventosa al sistema bancario argentino.
Había un banco, el de Galicia, que con 30 o 40 empleados tenía mil y pico de millones de dólares de depósitos que no eran de gente de acá. Nos pasó porque estábamos enchufados y fue un golpe terrible. Pero no podemos responsabilizar a la Argentina de un modelo que nosotros habíamos elegido”.
“Naturalmente la gente pierde esta perspectiva y ahora hay otra vez anuncios de una economía netamente monetarista. La economía que políticamente abandona lo productivo, y se conforma con el monetarismo, a esa película ya la vimos y no queremos volver a verla”.