martes, 29 de abril de 2014

La historia de Lily, rescatada de una fábrica de cachorros.

Por favor lean esta historia, es larga pero ojala les toque le corazón y vean porque NO COMPRAR NUNCA PERROS.
Te haces complice de su explotación

La National Mill Dog Rescue se creó en febrero de 2007 en honor a una perrita llamada Lily. Su raza era galgo italiano. Theresa Strader, fundadora de la National Mill Dog Rescue y Directora Ejecutiva rescató a Lily de una subasta de perros en Missouri (estado considerado la capital estadounidense de fábricas de cachorros). Antes de ese día, Lily había pasado los primeros siete años de su vida como una hembra usada para la reproducción comercial de cachorros, una mamá-fábrica.
Decidida a que los años en que Lily vivió en la miseria no fueran en vano, Strader comenzó con su proyecto a través de la National Mill Dog Rescue, dando voz a los perros de las fábricas de cachorros a través del país.
Durante sus años como mamá-fábrica, Lily pasó todos sus días confinada a una pequeña jaula de alambre en un frío y oscuro establo maloliente. Nunca salió de la jaula para hacer ejercicio o socializar. En esa jaula, Lily se vio obligada a producir una camada tras otra sin respiro. Como todos los perros usados para la reproducción comercial, ella era una máquina para reproducir cuyo valor dependía de su capacidad para producir cachorros y más cachorros.
Durante siete años de su vida, Lily estuvo gestando vidas.
Es común en esta industria que los perros reciban poca o nula atención veterinaria a lo largo de su vida. El resultado de esta negligencia y falta de compasión tuvo resultados perturbadores en Lily. Debido a los años sin ningún cuidado dental, alimentos de mala calidad, bebedero para conejo y sin juguetes para masticar, el paladar y la mandíbula inferior de Lily se habían podrido. Sus mamas estaban llenas de tumores y ella absolutamente aterrorizada de las personas.
Theresa rescató a Lily y a otros doce perros de una subasta (en éstas se venden al mejor postor a los perros que ya no son útiles para algunos dueños de fábricas de cachorros) y declara que los siguientes meses fueron sumamente difíciles y que obtuvo de ellos experiencias que no habría conseguido en una vida entera. Esta experiencia la hizo decidir que se dedicaría a la causa de los perros de las fábricas durante toda su vida.
Theresa escribió esta carta al criador de Lily:
“Dos días después de que Lily murió, mi marido y yo, desolados de dolor, nos retiramos a las montañas por un par de días de paz y tranquilidad. Una vez allí, me sentí en la necesidad de escribir una carta al criador de Lily en un intento de compartir el dolor por Lily y ciertamente en un intento de aliviar mi propio dolor.
Un par de días después, tomé la carta y la leí. Lloré durante una hora seguida, recordando la tristeza, la ira y el dolor que sentimos cuando enterramos a Lily. Ahora, siete meses después, siento un extraño agradecimiento y hasta un cierto aprecio a esta persona por darme la inspiración para hacer las cosas diferentes y hacerlas en honor a Lily.
He decidido mantener el nombre completo del criador, anónimo. Siempre he sostenido que el conocimiento de esos nombres realmente no tiene efecto sobre el problema en cuestión. Esto también convierte mi batalla en algo privado. Sólo esta persona y yo.
Comparto esta carta con ustedes para reafirmarles lo que National Mill Dog Rescue es para mí, a pesar de los muchos cambios que hemos experimentado, la lucha siempre será por los perros.
Querida Martha:
Han pasado quince meses desde que Usted y yo nos conocimos. Lo más probable es que recuerde muy poco de mí. Después de todo, nos reunimos en su mundo y en su propiedad. Desde ese día, los elementos de su mundo se han convertido en una parte muy grande de mi vida. Por eso, yo y muchas personas con ideas afines a las mías, estamos agradecidos con Usted.
En febrero de 2007 recibí un correo electrónico: “50 galgos italianos necesitan ayuda” y abajo, un número telefónico. Siempre he tenido una afinidad con esa raza, así que llamé para averiguar cuál era la historia y cómo podría yo ayudar.
Estoy segura de que ahora Usted ya sabe hacia dónde va esta carta.
Sí, el 17 de febrero de 2007, después de 40 años, su fábrica de cachorros estaba cerrando sus puertas. Era hora de retirarse y relajarse después de cuatro décadas de maltrato hacia los perros. 561 perros se dirigían hacia las subastas de ese día. 49 eran galgos italianos. Sin lugar a dudas yo iba a ayudar, aunque debo admitir que no tenía ni idea de lo que aprendería durante el proceso. Posteriormente, me di cuenta de que si yo quería ser de utilidad para esos perros, debía yo misma conducir hacia el condado de Lamar. Así, el 16 de febrero, mi hija y yo nos dirigimos a Missouri.
Esencialmente, yo he estado involucrada en el rescate de perros toda mi vida – adopción y colocación de perros sin hogar, cuidado de perros enfermos o heridos, voluntariado en refugios sobrepoblados, etc. Siempre he sabido de la existencia de las fábricas de cachorros y de las tiendas de “mascotas”, pero nunca había compartido mi casa con otros perros que no hubiesen sido rescatados. Para que conste, yo no soy ACTIVISTA POR LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES. Lo que sí soy, es una persona que cree en el derecho a la integridad de todos los seres vivos.
Martha, lo que vi en su propiedad estaba lejos de ser humano. Cientos de rostros aterrorizados, enfermos, encarcelados en sus confines de alambre, algunos me miraban, pero la mayoría estaban demasiado temerosos de mirar a los ojos, así que no sabían cómo interpretar el contacto humano. Esa experiencia me ha causado innumerables noches en vela y al día de hoy, la tristeza y el miedo que vi en sus ojos, atormenta mi ser.
Estoy completamente consciente de que Usted operaba dentro de los estándares del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). ¡Qué pensamiento más despreciable!.
También estoy consciente de que en los círculos en los que Usted se mueve, los perros de cría comerciales se consideran ganado. Los perros no son ganado Martha. Hace miles de años, el hombre domesticó al perro para que fueran nuestros protectores, pastores, guardianes, pero sobretodo, para ser nuestros compañeros.
Volví a casa con 13 de sus perros -9 galgos italianos, 2 dachshunds y 2 papillons. Ni un solo perro de los que he atendido y conocido en más de 25 años de trabajo de rescate llegó a acercarse siquiera a los daños físicos y emocionales que sus perros habían sufrido. Los siguientes meses de rehabilitación de estos perros se convertirían en una experiencia y aprendizaje de toda una vida para mí.
Todo el propósito de esta carta, sin embargo, se trata de hablar de uno de esos perros. El que encontró su hogar para siempre aquí, con mi familia… #251 – registro del American Kennel Club, “Reedgate´s Swift Motion”. ¡La ironía de su nombre! – Swift Motion – un galgo italiano que nunca fue capaz de… correr. Enjaulándola durante toda su vida la despojó de la fuerza en sus patas para experimentar la alegría de correr. Una realidad cruel para una raza creada para correr.
En nuestra casa, cortamos la cadena de su cuello. Lo reemplazamos con un collar blando y suave y la llamamos Lily. A la edad de siete años y un mes, Lily había sido puesta en libertad.
Lily fue uno de varios de sus perros a los que le faltaba la mandíbula inferior. Me pregunto cómo podría Usted explicar por qué tantos de sus perros sufrían de esta condición. Me pregunto si alguna vez, se preocupó por su dolor o por la forma en la que podrían comer lo suficiente para mantenerse con vida. Me pregunto cuántos murieron como resultado de esta condición. Me pregunto incluso si algún día lo notó. Estoy segura de que Usted sí lo notó, pero ignoró esas caritas putrefactas. Lo que le importaba era su habilidad para producir cachorros. De eso se trata su negocio, producir la mayor cantidad de cachorros, al menor costo.
Lily se convirtió en un verdadero tesoro en nuestra casa. A pesar de sus muchos problemas de salud y su miedo extremo, con el tiempo, con mucho amor y cuidado, recobró su fuerza y cuando lo hizo, nadie era inmune a su amor. Hombres, mujeres y niños no podían evitar llorar al escuchar su historia. La vida de Lily ya no se trataba de lo que ella podía hacer por ti, en cambio se trataba de cómo nosotros podríamos hacer las paces con ella dándole un hogar cálido y amoroso.
Fue una agonía para nuestra familia verla sufrir durante 4 cirugías para extirparle tumores mamarios, para tratar de reparar su rostro en descomposición y esterilizarla, retirar el órgano negro, lleno de pus que una vez fue su útero. ¡Qué egoísta fuiste Martha! Ignoraste su sufrimiento y veías sólo el dinero.
Como resultado de negligencia grave, cada comida para Lily era una lucha. Probamos muchos alimentos e intentamos de maneras diferentes para que ella pudiera comer más fácil. Pero al final, tuvo que hacerlo a su manera, de la forma en la que aprendió en el lugar donde vivió tantos años y en donde se mantenía con vida para seguir criando cachorros. Lily sacaba algunas croquetas de su plato con las patas, unas pocas a la vez y las esparcía por el suelo, después restregaba “su lado bueno” de la cara por el suelo para agarrar una croqueta con la lengua. Después extendía el cuello hacia arriba y tragaba.
Qué piensa de eso Martha ¿Le gustaría comer de esta manera?.
¿Se acuerda que se sentó en mi coche cuando la subasta concluyó?. Los empleados estaban reuniendo a los perros que yo “había ganado” y Usted me dijo: “Amo a los galgos italianos”. Los pensamientos que pasaron por mi mente cuando esas palabras salieron de su boca…
Usted no ama a ningún perro Martha. Lo que usted hizo fue pasar 40 años de su vida usando y maltratando perros para su beneficio personal. Sin importar su bienestar físico y mental, sino simplemente sacar provecho de su capacidad de reproducirse. Piense en los miles de perros que han pasado por sus manos, a los que les arrebató las alegrías más simples que merecían: una buena comida, un lugar cálido y confortable para dormir, atención médica y más que nada, un compañero humano para pasar su vida entera.
Lily aprendió mucho en nuestra casa, aprendió a ser un miembro de la familia, a ser un perro con dignidad. Siempre me molestará pensar que ella nunca aprendió a correr o cómo jugar. Pero aprendió a amar y a ser amada y por eso no hay palabras. Ella cambió nuestras vidas para siempre.
Lily murió el 13 de mayo de 2008 a la edad de 8 años – la mitad de la esperanza de vida de un galgo italiano Martha. Ella murió como resultado directo de la negligencia que sufrió durante 7 años viviendo con Usted. ¿Cuántos otros han corrido con la misma suerte?.
Esta industria se ha ocultado durante demasiado tiempo. Ahora ya se sabe, los días están contados. La gente como Usted pronto podrá aventurarse en otros campos de trabajo honesto y dejar el cuidado de las criaturas de Dios para aquellos de nosotros que realmente los amamos”.
Theresa Strader.