domingo, 26 de enero de 2014

SR. DOCTOR...

Sr. doctor le quiero pedir por favor, si su conciencia se lo permite, podría usted ayudarme a morir con dignidad?, se que la justicia no se lo permite, pero esto es entre usted y yo. No quiero vivir conectada a un respirador si cuando despierte mi cuerpo no va a estar íntegro, si no voy a poder valerme por mi misma, si ya no voy a poder volver a malcriar a mi nieta haciéndole sus comidas favoritas, si por mi culpa se va a trastornar toda la rutina de la casa y darles más trabajo a mi hija y mi esposo, no quiero que me vean postrada en una cama y sientan lástima por mi. Sé que mi hija me ama y dice que no voy a ser un peso para Ella,lo mismo dice mi esposo, que harían lo que fuera de todo corazón, pero la realidad me dice que sería frustrante para ellos verme en ese estado. No quiero no poder ir a ver a mis hermanos y sobrinos cuando se me antoje, no quiero vivir si no puedo regar las flores cuando las vea marchitas, no quiero no poder jugar con mis perros tirandoles la pelota. De ninguna manera quisiera vivir sin una mente lúcida, ya que si su conciencia no le permitiera cumplir mis deseos, mi conciencia sí me ayudaría a tomar de una forma u otra la decisión correcta para mi. De todas maneras le doy las gracias, cualquiera sea su decisión,y también por haberse tomado el tiempo de leer esta carta. Ojalà cuando llegue para mi ese día esté aprobada la eutanasia para que no recaiga sobre nadie la decisión de mi muerte, aunque yo sepa que la decisión fue solo mía. Virginia Pollero.