martes, 9 de junio de 2015

Fábula del caballo y el cerdito








Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza.

Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató
 día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió.

Un mes después que hiciera la compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien
 le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres
 días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho
 entonces no queda mas remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación.

Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue,
 el cerdito se acercó a el y le dijo “¡fuerza amigo! ¡levántate de ahí sino vas a ser
 sacrificado!”.

Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito
 nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡vamos mi gran amigo! ¡levántate sino vas a
 morir!, ¡vamos, anímate, yo te ayudo!”.

Al tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran mejoría en
 él le dijo al hacendado “probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque
 puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo “¡vamos amigo
 es ahora ó nunca! ya no queda más tiempo ¡ánimo! ¡fuerza! yo te ayudo… vamos…uno,
 dos, tres…despacio…ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… mas rápido…
 fantástico… ¡lo lograste amigo! ¡corre! ¡corre! ¡venciste campeón! ¡¡¡Bravoooo!!!

En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo y dice
 “¡milagro, milagro…! el caballo mejoró… ¡hay que hacer una fiesta!…
 ¡vamos a matar a este cerdito para festejarlo!

Moraleja: Es bueno ayudar a los demás… mientras no se arriesgue el pellejo…