jueves, 30 de abril de 2015

Una anécdota de ayer...

Tenia hora para hacerme un eco doppler, la sala de espera esta repleta de gente.
Como es común ahora, muchos estaban ocupados con sus celulares, una pareja de jóvenes
entretenida con una tablet, un matrimonio de la tercera edad conversando entre ellos.
Como había solo un asiento libre me senté y mi esposo que me acompañaba se quedo parado en un rincón del lugar.



Al momento de estar allí salio una señora de la sala donde se hacia esa clase de examen y preguntó?¿quien está para hacerse el eco doppler?, ¡Yo!, contesté, le tengo que hacer unas preguntas me dijo la señora, ok, le dije. entre tanto todos a mi alrededor seguían en lo suyo.
Señora: nombre completo?,
Yo: Virginia Pollero,
Señora: edad,
Yo: 64 años,
Señora: fecha de nacimiento,
Yo: 31-08-50,
Señora: peso
Yo: 120 kilos,
no quedo una persona que no levantara la vista para mirarme, yo me sonreí y los miré, enseguida bajaron la vista.
Yo se que pesar 120 kilos es tener mucho sobre peso, ¿pero saben que?, para mi vivir haciendo dieta,
privándome de todo lo que me gusta, hacer cosas sin que me guste o sin tener ganas, a esta altura de mi vida no va.
El tiempo que me quede para estar en este mundo lo voy a vivir a mi manera, equivocada o no.
Si la parca llega mañana, no me importa, estoy pronta, no le tengo miedo. Viví a mi manera, hice todo lo que me propuse y si algunas cosas no logre cumplirlas, por lo menos tengo la conciencia tranquila de que lo intente, hago lo que me place y como todo lo que me gusta.
Nadie es indispensable y menos yo que ya  crié a mi hija, ayude a criar a mi nieta y son personas independientes que ya no me necesitan. A mi esposo le tengo dicho que si me voy primero le doy mi visto bueno para que sea feliz, si aparece otra viejita o no tan viejita que le guste que no pierda la oportunidad de rehacer su vida.
 La vida es corta, tenemos la obligación de ser felices sin que nos afecte un ápice lo que los demás piensen de nosotros.