domingo, 13 de julio de 2014

La peor noche de mi vida....





Hace unos cuantos años estaba buscando trabajo, le dije a mis hermanas que si sabían de algo me avisaran.
Mi hermana menor que en ese entonces trabajaba en una compañía que se dedicaba a cuidar enfermos en hospitales, sanatorios, casas particulares, me llamó por teléfono para decirme que ese día estaba cuidando a una señora en un residencial de ancianos, (casa donde los malos hijos depositan a sus padres cuando ya empiezan a dar trabajo, y no me importa si el residencial da un excelente trato a sus clientes, no hay nada peor que sacar a un abuelo de donde están sus recuerdos, sus cosas queridas, su propia vida, tampoco acepto ninguna excusa que puedan dar los hijos para dejarlos ahí, no hay ninguna valedera), siguiendo con mi tema, mi hermana me llamo y me dijo que necesitaban a una persona responsable para cuidar a los abuelos en el horario nocturno, si me interesaba tenía que estar ahí a las veinte horas, le dije que sí, que iría.
LLegue veinte minutos antes de la hora convenida, los abuelos ya habían cenado y muchos de ellos ya se habían retirado a descansar por la noche. La señora que me recibió me dio un tour por la residencia, era enorme, una casa antigua de tres plantas, con unas escaleras anchas de madera, techos altos y recovecos con camas y residentes en todos partes, eran cuarenta y dos, todas mujeres, solo había un señor me hizo saber la Sra. Volvimos a la cocina que era donde me había recibido y me mostró  unos sobrecitos con medicamentos,, cada uno tenía un nombre y una hora determinada en que debía medicar a la persona que le correspondía, También agrego que en la noche era muy tranquilo, que solo tenia que estar alerta por si alguien me llamaba para acompañarlo al baño y que cada hora con una linterna tenía que recorrer toda esa casona, que no prendiera la luz porque sino se podían despertar los abuelos, dicho sea de paso, no todos eran abuelos también había personas jóvenes en sillas de ruedas, algunos con deficiencias mentales, y algunos con otros trastornos de los cuales no recuerdo los nombres. Me dio unos números de teléfono por cualquier eventualidad y me dijo que iba a estar sola, que en los momentos libres tenia que planchar ropa, a las 23 horas mi instructora se fue, a esa hora ya estaban todos acostados. Eso de quedarme sola la primer noche de trabajo no me gusto nada, cuando me llevo a recorrer la casa me dio el nombre de las personas que se encontraban ahí, pero cuando llego la hora de medicarlos eran tantos que no me acordaba cual era quien, opté por no darle nada a nadie, no fuera cosa que les diera algo equivocado y pasara una tragedia, a la única que le di sus medicamentos fue a la señora con  problemas mentales, de ella sí me acordaba porque gritaba y aparte la Sra. de la casa me dijo, "no podes olvidarte de los medicamentos de Inés, sino se ataca y nunca se sabe lo que puede hacer".
Esa creo que fue la noche mas espeluznante de mi vida, después de quedarme sola los nervios me jugaron una mala pasada, empece a sentir ruidos raros, me pareció que en los pisos superiores alguien caminaba, pensé que alguien se podía haber levantado, tome la linterna y subí por esa escalera que de por si era tenebrosa, todo estaba tranquilo, llegue hasta el piso mas alto y nada estaba fuera de lugar, solo se oía
 el ronquido de algunas de las personas que dormían, volví a bajar, no sin antes entrar a cada habitación para asegurarme de que estaba todo bien.
Me puse a planchar, quería que el tiempo volara, cada cinco minutos miraba el reloj, parecía que estaba parado, sentía el crujir de la madera de los pisos o los muebles viejos que vestían la casa.
Cada vez que me tocaba recorrer la casa con la linterna era un suplicio, los escalones chirriaban con cada paso que daba, miraba para atrás, parecía que alguien me seguía, estaba aterrorizada, tenia ganas de dejar todo y salir corriendo, pero mi conciencia no me lo permitía, como iba a dejar a todas esas personas a la deriva, ademas mi hermana me había recomendado, no podía dejar mal a mi hermana.
No podía esperar a que aclarara el día y se hicieran las seis de la mañana que era la hora en que llegaría la primer persona que trabajaba allí diariamente, aunque yo me tenia que quedar hasta las ocho para ayudar a vestir a alguno de los internos.
Les cuento que recorrí la casa seis o siete veces con la linterna, al único señor que me dijeron que ahí había nunca lo encontré, no se en que lugar de esa enorme casa estaba durmiendo.
Por fin llego la mañana y la trabajadora que debía llegar, ya estaba tranquila, pero decidida a no volver a ese lugar.
Cuando salí de esa casa, el aire frió del invierno hizo que el sueño de la mala noche se desvaneciera, tome el ómnibus para volver a casa y lo primero que hice fue llamar por teléfono a la supervisora de ese lugar para decirle que buscara a otra persona para la noche porque me había dado cuenta que ese trabajo no era lo mio. Después llame a mi hermana y me disculpé por no seguir trabajando en ese lugar, le conté que ya había hablado con la encargada y me dijo que no había problema y estaba todo bien.
Mi esposo y mis hermanas se rieron mucho de mi cuando les conté  las penurias que pasé esa maldita noche.