lunes, 20 de abril de 2015

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Anoche me desvelé....




No sé que me despertó, un sueño o un ruido, el resultado fue que me puse a pensar sobre hechos recientes.
El domingo pasado murió un ex general de la dictadura cívico-militar, que fue denunciado por familiares de desaparecidos como responsable, de haber cometido delitos de lesa humanidad durante la gestión del Plan Cóndor.
Al otro día falleció Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo.
Sobre el militar hubo escasas menciones en los medios, pasó casi desapercibido y en las redes, se lo nombró para denigrarlo y reprochar su actuación, lamentando que no hubiera sido juzgado en vida.
Dos muertes casi simultáneas de ciudadanos uruguayos y que generaron reacciones tan diferentes.
Una que será apenas recordada como la de un victimario y otra, la de Galeano, víctima durante la dictadura, recibió condolencias de muchísimos ciudadanos, desde variados países, hasta vinieron artistas y personalidades de países vecinos para brindarle su póstumo homenaje.
Y en el silencio de la noche me pregunté, qué pueden haber sentido cada uno de ellos en el último instante de su vida, cuando se escapa la última exhalación… los dos habrán sentido paz? satisfacción con el rol que eligieron desempeñar? porque en ese momento intemporal, un segundo alcanza para revisar toda una vida, lo sé.
Y al cruzar el umbral, con quiénes se habrán encontrado, quiénes los habrán recibido… Los amigos que fallecieron antes, los parientes más viejos, sus víctimas,o nadie porque esta es la única vida que tenemos?
Cuando se terminan la apariencia, el poder, la gloria y las etiquetas, cuando quedamos desnudos ante el último espejo, cuando ya no nos podemos esconder detrás de algún pretexto, cuando somos tan transparentes que cualquiera podría leernos en profundidad…cómo nos encontraremos en ese momento?
Sin duda alguna, si me dan a elegir, preferiría ser Galeano, elegiría ser víctima y no victimario, preferiría tener una pluma o herramienta en la mano y no un arma, optaría por vivir fiel a mis principios, escogería defender al pueblo y no atacarlo, antepondría la moral a la obediencia debida, antepondría la solidaridad al egoísmo, amaría más y odiaría menos.
Héctor López

domingo, 19 de abril de 2015

Un susto...




Estaba visitando a mi cuñado en el hospital, lo habían operada por un desprendimiento de retina, por suerte todo había salido bien.
Estaba parada frente a su cama, me estaba contando todo acerca de su operación, también estaba mi esposo, hermana y dos sobrinos´.
Empece a sentir calor, tenía un saquito liviano puesto, me lo saque, pero me di cuenta que era mas que un calor por el clima, era algo diferente. Deje a mi esposo hablando con mi cuñado y le dije a mi hermana que iba a salir un segundo porque tenia calor, ella salio conmigo y me llevo a un lugar donde había algunas ventanas abiertas, me apoye en una barra, no me sentía bien, el calor que sentía era insoportable, transpiraba profusamente, sentí que me iba a desmayar así que me senté, para ese entonces ya estaba conmigo uno de mis sobrinos también.
Mientras mi hermana me hacia aire. mi sobrino me subía las piernas para que la sangre llegara al cerebro, pero nada daba resultado. En ese momento pensé, "bueno parece que hasta aquí llegue, Pocho (mi esposo) queda con Shirley y Natalia, (mi hija y nieta), son todos adultos responsables, no tengo de que preocuparme", me iba tranquila sabiendo que  fui la mejor persona que pude llegar a ser, vi venir a mi esposo hacia mi y me acuerdo haberle dicho, "no puedo respirar", sin mas, me desmayé.
Parece que no era mi turno de irme todavía, desperté rodeada de mi gente y cuatro enfermeras, fue solo un alerta de que debo cuidarme mas, comer mas sano, y no estar tan sedentaria.
Al final de haber estado quince horas en emergencias del sanatorio, cinco electrocardiogramas, cinco extracciones de sangre, una placa de tórax e infinitos controles de presión arterial la cardíologa saco en conclusión que lo que tuve fue un sincope vasovagal, debido a mi sobrepeso, mi inactividad física, y otros factores acumulados, no es nada grave ni deja consecuencias.
¡¡¡Me van a tener que aguantar un poco más ja ja ja.....!!!


sábado, 18 de abril de 2015

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Que contrariedad no?, que a las personas que somos buenas el cristianismo, los evangelistas y otras muchas religiones crean que vamos a ser condenadas al sufrimiento por toda la eternidad solo por no creer en ningún ser "superior",
Por suerte no creo en fábulas!!!, soy realista.



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El puerquito. Otro poema para niños.





No se porque puerco
me llama la gente,
quizás no lo saben
pero soy muy limpio

Mantengo limpita
mi cama de paja
y lo mismo hago
donde me alimento.

Me pone muy triste
que así me mencionen,
pues soy muy aseado
sociable y curioso.

Me gusta bañarme
en pozos de lodo,
pero no es por sucio
es para estar fresco,
y ahuyentar parásitos.

Me encanta comer
todo lo que venga,
que ustedes se acerquen
a rascarme el lomo.
.
Me gusta también
vivir con hermanos.
tomamos sol juntos
y ademas jugamos.

Virginia Pollero.


viernes, 17 de abril de 2015

Manifiesto para niñas


(breve listado abierto de consejos para todas las nenas de más de cinco años de edad)
1. No sos una princesa y no lo serás nunca, salvo que tu mamá o tu papá sean reyes o conozcas un principe y te cases con él. Sos una nena común y corriente. Si vas a identificarte con algo, tanto da que sea con princesas como con amazonas, guerreras, artistas o jugadoras de fútbol.
2. Los príncipes azules no existen. Pertenecen a los cuentos de hadas que te cuentan para que asumas que tu rol en el mundo es el de aguardar al hombre ideal que te alivie de las cargas de ser una mujer responsable y autónoma, que te salve de las fátigas de la sociedad y te convierta en madre de niños que deberían completarte como ser humano.
3. Todos los juguetes del mundo son para vos. No es verdad que haya cosas de varones y cosas de nenas. Te van a regalar cocinitas, bebés de juguete y sets de belleza para que te habitúes a esas actividades cuando crezcas, incluso si estudiás una carrera y te apasionás por una profesión. Si querés tener más autitos que muñecas está todo bien. No dejes que nadie te diga lo contrario.
4. No hay límites para tus ganas de ser libre. Lo mejor que te puede pasar en la vida es elegir más allá de tu género, sin condiciones, y que tus elecciones varíen tanto como vos lo desees.
5. No aceptes que te digan “una nena no hace eso”. Los que te hablen así (incluso si son tus padres), quieren cortarte las alas y marcarte un camino que creen que deberías seguir. Defendé tus decisiones, crecé sabiendo que los que sostienen divisiones según el sexo tienen cerebros chiquitos y mentes de villanos.
6. Trepate a todos los árboles que puedas. Eso no es ser varonera, es estar viva y saber jugar. Recordá que para eso vas a necesitar ropa cómoda.
7. Incluso ahora, cuando la mujer recorrió gran parte de su largo camino hacia la liberación, vas a encontrar discriminación en los que te rodean. Recordá que lo hacen porque tienen miedo y son ignorantes. Si podés, explicales que están equivocados. Si no, seguí en la tuya: que tu vida sea la mejor prueba de que no saben lo que dicen porque no lo han pensado bien.
8. El mundo está lleno de colores bellísimos, el rosa es uno más. Que tu existencia sea un arcoiris, no un merengue o una novela de la tarde.
9. Buscate juegos que vayan más allá de cambiar pañales, dar mamaderas de mentira y usar ollas de plástico.
10. Los chicos tienen pito y vos vagina. No te falta nada, lo de la envidia del pene es un invento para que pienses que ellos son mejores.
11. Evitá las publicidades. Evitá las modas. Evitá todo lo que te quieran imponer desde la televisión, hasta que puedas discernir qué te sirve de todo eso.
12. Tu amiguita que tiene más muñecas que vos no es más feliz.
13. Nunca jamás dejes de preguntar por qué las cosas son como son. Nunca te conformes con la primera respuesta. Nunca te quedes con dudas si podés sacártelas. El conocimiento es luminoso y te abre puertas.
14. Huí de la violencia. No porque sea patrimonio de los hombres, sino porque es la herramienta de los imbéciles.
15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.
16. Mirar dibujitos está bien, pero también leé. Leé mucho. Leé hasta que te duelan los ojos. Leé cuentos, novelas, historias de piratas, extraterrestres y ballenas blancas. Incluso si al principio no entendés lo que estás leyendo porque sos chiquita, algo de eso queda en tu cabeza y la abre.
17. No descartes leer Cenicienta, pero acordate que ella y todas las demás se cansaron de comer perdices, en la parte que viene después del “y vivieron felices para siempre”.
18. Lo mismo vale para la música, el mundo no se termina en Shakira y Selena Gómez. Si podés, aprendé a tocar algún instrumento, el que sea.
19. Casarte y ser mamá es uno de tus destinos posibles, no es obligatorio. Tu futuro no está escrito en piedra, es como la arcilla y vos podés moldearlo.
20. Nunca sos muy chiquita para entender, lo que pasa es que a veces los grandes no sabemos cómo explicarte.
21. No siempre hubo mujeres presidentas. Son el producto de siglos de lucha y esfuerzo. No olvides a las que te precedieron, les debés mucho de tu libertad.
22. Las chicas que aparecen desnudas en las tapas de las revistas y en la tele lo hacen porque creen que no tienen otra cosa que mostrar. Vos mostrá tu cerebro, que al contrario que el culo, se te va a poner más firme con los años.