Si debo elegir entre callar o gritar, grito, porque callar es renunciar. Cuando debo optar entre la charla amena y el debate ardiente, elijo el segundo, porque renunciar a confrontar ideas es optar por el silencio, y el silencio es un mal consejero cuando se tiene cierta edad. En el caso de tener que mentir para que me acepten, pues que no me acepten, porque fingir después de los cincuenta es robarle sentido a la vida. Más vale que no me quieran por lo que soy que tener que inventar a quien no soy para que me quieran. Si sabiendo tengo que declarar que no sé para que quien no sabe piense que sabe más que yo, o decir lo que sé aunque los que escuchan piensen que no sé lo que digo, elijo lo segundo, porque prefiero que me odien por lo que sé y no que me quieran por mi ignorancia. Si los que me escuchan no saben la diferencia entre el debate y la convivencia, entre la pelea y el consenso, transformando adversarios de un momento en enemigos definitivos, no me queda más remedio que seguir pagando el precio de ser como soy, porque si dejara de serlo traicionaría a todos los años que me condujeron hasta el presente. En otras palabras, de esa charla entre mí y yo nació la persona que soy hoy. Mayor, pero joven. Adulta, pero adolescente. Peleadora, pero una dama. Son esas las armas para luchar contra el peor enemigo de los muchos años - la vejez - Es por todo esto y más que siempre que puedo me dejo llevar por la joven que me habita, porque la edad podrá afectar al cuerpo pero no la niña que soy, y permitir que los años amordacen y oxiden a esa infante rebelde es caer en la emboscada que la vejez le tiende a todos los que dejan de tener esperanza en el mañana y se rinden a los achaques que los años les regalan. Lo que sí, no me cabe la menor duda de que moriré muy joven, aunque el cuerpo sea muy pero requete muy viejo. ¡Ojalá tú también!.
martes, 30 de diciembre de 2014
La edad....
Si debo elegir entre callar o gritar, grito, porque callar es renunciar. Cuando debo optar entre la charla amena y el debate ardiente, elijo el segundo, porque renunciar a confrontar ideas es optar por el silencio, y el silencio es un mal consejero cuando se tiene cierta edad. En el caso de tener que mentir para que me acepten, pues que no me acepten, porque fingir después de los cincuenta es robarle sentido a la vida. Más vale que no me quieran por lo que soy que tener que inventar a quien no soy para que me quieran. Si sabiendo tengo que declarar que no sé para que quien no sabe piense que sabe más que yo, o decir lo que sé aunque los que escuchan piensen que no sé lo que digo, elijo lo segundo, porque prefiero que me odien por lo que sé y no que me quieran por mi ignorancia. Si los que me escuchan no saben la diferencia entre el debate y la convivencia, entre la pelea y el consenso, transformando adversarios de un momento en enemigos definitivos, no me queda más remedio que seguir pagando el precio de ser como soy, porque si dejara de serlo traicionaría a todos los años que me condujeron hasta el presente. En otras palabras, de esa charla entre mí y yo nació la persona que soy hoy. Mayor, pero joven. Adulta, pero adolescente. Peleadora, pero una dama. Son esas las armas para luchar contra el peor enemigo de los muchos años - la vejez - Es por todo esto y más que siempre que puedo me dejo llevar por la joven que me habita, porque la edad podrá afectar al cuerpo pero no la niña que soy, y permitir que los años amordacen y oxiden a esa infante rebelde es caer en la emboscada que la vejez le tiende a todos los que dejan de tener esperanza en el mañana y se rinden a los achaques que los años les regalan. Lo que sí, no me cabe la menor duda de que moriré muy joven, aunque el cuerpo sea muy pero requete muy viejo. ¡Ojalá tú también!.
lunes, 29 de diciembre de 2014
domingo, 28 de diciembre de 2014
Vivir es.....
Vivir es querer triunfar,
es querer amar, es querer hacer lo que te gusta
y lo que quieras.
Vivir es amar a quien tu quieras,
es que nadie te obligue a nada,
es que cada día
vivas en armonía con todos
y que goces de todo,
aún del problema del dolor.
Vivir es simplemente vivir,
sin mirar las dificultades,
sin oír las calumnias,
sin prestar atención a lo negativo.
Vivir es no hacer mal a nadie,
es no buscar la venganza,
es perdonar, es amar.
Vivir no es solo existir,
si no mas bien gozar
y ser personas
de bien en la sociedad,
sin tener que alabar ni obedecer a nadie
mas que a nosotros mismos.
Vivir es Creer en nuestra fuerza interna,
el hacer que las cosas sucedan esta en nuestra mente,
Lo único que cae del cielo es la lluvia.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Dos ranas en apuros...

Dos ranas saltaron dentro de un cubo de nata en una lechería.
-Más vale que nos demos por vencidas –croó una de ellas mientras se esforzaba en vano por salir. Estamos perdidas.
-Sigue nadando –dijo la otra. Saldremos de alguna manera.
-Es inútil –chilló la primera. Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar y demasiado resbaladizo para arrastrarse. Como de todas maneras hemos de morir algún día, mejor que sea esta noche.
Así que dejó de nadar y pereció ahogada.
Su amiga siguió nadando y nadando sin rendirse. Y al amanecer se encontró sobre un bloque de mantequilla que ella misma había batido. Y allí estaba, sonriente, comiéndose las moscas que acudían en bandadas de todas las direcciones.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Los dos hombres y la chimenea.
-Maestro - preguntó un hombre - quiero aprender
de tu sabiduría. Me gustaría poder tomar la
decisión adecuada en cada momento. ¿Qué debo hacer?
¿Por donde debo empezar?
de tu sabiduría. Me gustaría poder tomar la
decisión adecuada en cada momento. ¿Qué debo hacer?
¿Por donde debo empezar?
el sabio le formuló una pregunta:
- De una chimenea salen
dos hombres. Uno con la cara tiznada
y el otro con la cara limpia,
¿cuál de los dos irá a lavarse?
dos hombres. Uno con la cara tiznada
y el otro con la cara limpia,
¿cuál de los dos irá a lavarse?
- Es evidente -dijo el hombre,
sin pensarlo demasiado- que se
lava la cara el que la tiene sucia.
sin pensarlo demasiado- que se
lava la cara el que la tiene sucia.
- ¡En absoluto! –dijo, entonces,
el sabio. ¡El que está limpio! Pues,
éste, al ver al compañero sucio
enfrente de él, se dice:
“Ya que está sucio, yo también
debo estarlo. Por lo tanto,
tengo necesidad de ir a lavarme”. Mientras que el que está sucio,
al ver a su compañero limpio, se dice: “Puesto que él está limpio,
yo también debo estarlo. Por tanto no es necesario que vaya a lavarme”.
el sabio. ¡El que está limpio! Pues,
éste, al ver al compañero sucio
enfrente de él, se dice:
“Ya que está sucio, yo también
debo estarlo. Por lo tanto,
tengo necesidad de ir a lavarme”. Mientras que el que está sucio,
al ver a su compañero limpio, se dice: “Puesto que él está limpio,
yo también debo estarlo. Por tanto no es necesario que vaya a lavarme”.
No siempre lo evidente acerca a la actitud adecuada. Ve a casa y piensa.
El hombre se fue y regresó a los quince días.
Entonces le dijo al sabio:
Entonces le dijo al sabio:
- ¡Qué estúpido fui! Tenías razón.
El que se lava la cara es el que la tiene limpia.
El que se lava la cara es el que la tiene limpia.
- En absoluto –contestó el sabio. ¡El que está sucio!
Pues éste, al ver sus manos llenas de hollín,
se dice: “¡Estoy sucio! Tengo que ir a lavarme”.
Mientras que el que está limpio, al ver sus manos limpias
, se dice: “Como no estoy sucio no tengo necesidad de lavarme...”.
Pues éste, al ver sus manos llenas de hollín,
se dice: “¡Estoy sucio! Tengo que ir a lavarme”.
Mientras que el que está limpio, al ver sus manos limpias
, se dice: “Como no estoy sucio no tengo necesidad de lavarme...”.
La inteligencia y la lógica no siempre pueden darte una
evaluación sensata de una situación. Sigue pensando.
evaluación sensata de una situación. Sigue pensando.
El hombre regresó a su casa y pasados quince días volvió:
- ¡Ya sé, maestro! Los dos se lavan la cara.
El que tiene la cara limpia, al ver que el otro
la tiene sucia, cree que la suya está sucia y
se lava; y el que la tiene sucia, al ver que el
otro se lava la cara después de verlo, comprende
que la tiene sucia y también se la lava.
El que tiene la cara limpia, al ver que el otro
la tiene sucia, cree que la suya está sucia y
se lava; y el que la tiene sucia, al ver que el
otro se lava la cara después de verlo, comprende
que la tiene sucia y también se la lava.
El sabio hizo una pausa y luego añadió:
-No siempre la analogía y la similitud te servirán
para llegar a la evaluación correcta si no es de una manera fortuita.
para llegar a la evaluación correcta si no es de una manera fortuita.
-No entiendo –dijo, desalentado, el hombre.
El sabio lo miró atentamente y le dijo:
-¿Cómo puede ser que dos hombres bajen por
la misma chimenea y uno salga con la cara
sucia y el otro con la cara limpia? Los dos,
forzosamente, tienen que tener la cara sucia.
la misma chimenea y uno salga con la cara
sucia y el otro con la cara limpia? Los dos,
forzosamente, tienen que tener la cara sucia.
Cuando un problema está mal planteado, todas las soluciones son falsas.
jueves, 25 de diciembre de 2014
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