domingo, 20 de diciembre de 2015

0TRA VEZ......




Otra vez llega esa época del año en que quisiera dormirme el 23 de diciembre y despertar el 2 de enero, tengo sentimientos encontrados, pretendo estar feliz para no hacer que mi familia se entristezca de verme mal, pero la realidad es que me vienen recuerdos de las navidades cuando vivían mis padres y todo el sacrificio que hacían para hacernos pasar una fiestas dignas con lo poco que teníamos.
Recuerdo ir por el campo con mis hermanos buscando una rama de pino, la mas parecida a un arbolito de navidad, traerla a casa y adornarla con unos cuantos chirimbolos viejos y otros caseros que hacíamos con el papel brilloso que traían los paquetes de tabaco que fumaba papá. No tenia luces ni guirnaldas, bueno, ni siquiera teníamos luz eléctrica en casa, pero para nosotros esa rama con colgajos era la mas hermosa del barrio, corríamos la cortina de la sala para los que pasaran por la calle la pudieran admirar,¡¡¡ que ilusos e inocentes que eramos!!!.
Quizás mis padres estaban pasando por la mima experiencia que estoy pasando yo ahora, pero nunca lo demostraron e hicieron de esas navidades momentos entrañables para nosotros.

Por eso voy a esconder mis verdaderos sentimiento y voy a tratar que esta navidad sea un recuerdo inolvidable para los míos.

martes, 15 de diciembre de 2015

PALABRAS QUE DUELEN....


"No te van a querer ni los perros", era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Primero, venía el pellizcón, y después, como de remate, esta frase punzante, aguda. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas...
"¿Quién quiere otro choripán?", preguntó Carlos en el cumple de su hija. Ella estaba festejando sus 19 y él se había ofrecido de asador. "¿Quién quiere otro choripán?", insistió. "Vos no, mi amor, que estás muy gorda", fue la frase que disparó delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.
"Vamos, no seas mariquita", le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la pileta porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. "Mariquita, mariquita", le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. (Y nunca, en 34 años de vida, apoyó sus labios en los labios de una mujer.)
"Sos un elefante dentro de la clase", le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año del secundario. Ella venía de un primario impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando –terapia mediante– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.
El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante; él, detrás. "Tu culo me tapa todo el sol", fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.
Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida. Frases de mierda. No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí... rondando, para reaparecer sin previo aviso. Son frases que, cuando las contás, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recordás mal... Entonces descubrís la crudeza de esas palabras.
Lo bueno es que un día, porque ese día –créanme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, te haces un sana, sana, colita de rana y descubrís que no fueron dichas con odio, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos. Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión. Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: "Tengo frío, tráeme una toalla", de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros...
Tratemos de pensar antes de hablar... ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y hasta a veces no salen... No perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo... PENSEMOS ANTES DE HABLAR... TRATEMOS DE NO HERIR EL CORAZÓN DE LOS QUE MAS AMAMOS...
"PALABRAS DE AMOR, ALEGRAN EL CORAZÓN"...
(Desconozco autor…)

domingo, 13 de diciembre de 2015

Simplemente......




Simplemente escribo así
como sale de mi mente,
sencillito nada mas,
sin palabras contundentes .


Quiero que todos me entiendan
sin buscar el diccionario,
para que decir Gre Gre
si quiero decir Gregorio.

Así simple como soy,
sin darle vuelta a la cosa,
como una catarata
de mi mente brotan prosas.

Aveces me salen rimas y
palabras muy hermosas,
pero en otras ocasiones
salen letras escabrosas.

Sin importar como escriba
me siento una gran poeta,
 como Borges, Benedetti,
aunque sea desastrosa.


 Virginia Pollero






sábado, 12 de diciembre de 2015

Tercera edad.


Resultado de imagen para imagen de anciana en bicicleta


Según dicen los demás
estoy en la tercera edad,
sin embargo yo me siento
una moza de verdad.

Aunque quieran detenerme
siempre encuentro la manera
de zafarme de la soga
y danzar como una zorra.

A mi nada me detiene,
no le hago caso a nadie,
vivo la vida tan libre
como una hoja en el aire.

La tercera edad no existe
en mi viejo diccionario,
voy a morirme muy joven,
aunque llegue a los cien años.

Virginia Pollero.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL VALOR DEL DINERO.






Muchas veces pensamos que felices seriamos si tuviéramos mucho dinero, podríamos viajar, comprar esas cosas con las que siempre soñamos, darnos todos esos gustos que no nos podemos dar sin tener una situación económica holgada.
Como toda persona, yo también pensaba así, hoy ya no pienso igual, hoy pienso que soy una de las mujeres mas afortunadas del mundo.
Vivo rodeada de gente que me quiere como soy, con mis virtudes y miserias, todos en mi familia gozan de buena salud, bueno, algunos con alguna nana, pero nada que tenga riesgo de vida inminente,
me llevo bien con mis hermanos (somos cuatro) y sus familias, tengo un techo sobre mi cabeza, vivo con mi esposo con el cual hace 45 años que estamos casados, mi hija divorciada y mi nieta viven en una casita aparte que esta en nuestro terreno, son felices haciendo su propia vida pero siempre pendientes de que sus viejitos estén bien, solo con mirarnos saben si algo nos pasa y tratan de remediarlo.
La verdadera fortuna esta en tener salud, libertad, una familia unida, una mente lúcida para seguir tomando buenas decisiones  y sabia para  darnos cuenta que el dinero no sirve de nada si nos falta alguna de las cosas que enumere anteriormente.