Ja ja ja, como ando pa´ las selfies eh!!!
Hay días que quiero
que me dejen libre,
no me cuiden tanto,
que en días de lluvia
y aunque este muy frió,
no me digan nada si me
da la gana de mojarme toda
y sentir el frió hasta en
mis entrañas,
Pero siempre alguno
me saca las ganas
con sus comentarios,
que son acertados.
"¡¡Mamá no seas loca
te vas a enfermar,
hace mucho frió!!",
"abuela no podés,
está helado afuera!!!,
Sino mi marido,
"Si te hace mal y te
agarras gripe, no te haré
ni un té, tu te lo buscaste".
Yo sigo creyendo que soy
una niña, tengo inmunidad
a toda dolencia, pero
la verdad es que ya estoy vieja,
y si agarro frió
me doblega el reuma.
Virginia Pollero.
domingo, 20 de septiembre de 2015
jueves, 17 de septiembre de 2015
Un viaje especial...

Hace veinte años manejaba un taxi. Lo hacía en el turno nocturno. Mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros subían y me contaban su vida. Encontré personas cuyas vidas me asombraban. Me adulaban, me hacían reír y también me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí una noche.
Respondí una llamada de un pequeño edificio en una tranquila parte de la ciudad, pensé que recogería personas saliendo de una fiesta, alguien que había tenido una pelea con su amante o un trabajador que tenía que llegar temprano a la fábrica. Cuando llegué a las 2:30 a.m., el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso.
Muchos conductores sólo hacen sonar su "bocina" una o dos veces, esperan un momento y después se van. Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Sentí en mi corazón que este pasajero necesitaría ayuda, caminé hacia la puerta y al golpear una frágil voz respondió. Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso, después de una larga pausa, la puerta se abrió. Una pequeña mujer de unos ochenta años se paró frente a mí. Ella llevaba puesto un vestido floreado y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40'. A su lado una pequeña maleta.
Muchos conductores sólo hacen sonar su "bocina" una o dos veces, esperan un momento y después se van. Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Sentí en mi corazón que este pasajero necesitaría ayuda, caminé hacia la puerta y al golpear una frágil voz respondió. Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso, después de una larga pausa, la puerta se abrió. Una pequeña mujer de unos ochenta años se paró frente a mí. Ella llevaba puesto un vestido floreado y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40'. A su lado una pequeña maleta.
El departamento se veía como si nadie hubiera vivido durante años, los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes, ni cuadros en las paredes.
Ella repetía su agradecimiento por mi gentileza.
-"No es nada", le dije. "Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi madre fuera tratada".
-"Oh, estoy segura de que es un buen hijo", dijo ella. Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: "¿Podría manejar a través del centro?"
-"Este camino no es el más corto", le respondí.
-"No importa", dijo ella "No tengo prisa, estoy camino al asilo".
La miré por el espejo retrovisor, por sus ojos rodaban algunas lágrimas...
"No tengo familia", dijo "y el doctor dice que no me queda mucho tiempo"
Sin pensarlo apagué el contador que marcaba el costo del viaje.
-"¿Qué ruta le gustaría seguir?", le pregunté.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando eran recién casados. Me pidió que nos detuviéramos frente a un negocio de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era adolescente. Algunas veces me pedía que pasara lentamente frente a un edificio en particular, o una esquina y miraba en la oscuridad sin decir nada.
Con el primer rayo de sol apareciendo en el horizonte, ella repentinamente dijo:
-"Estoy cansada, llegó el momento de irnos".
Ella repetía su agradecimiento por mi gentileza.
-"No es nada", le dije. "Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi madre fuera tratada".
-"Oh, estoy segura de que es un buen hijo", dijo ella. Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: "¿Podría manejar a través del centro?"
-"Este camino no es el más corto", le respondí.
-"No importa", dijo ella "No tengo prisa, estoy camino al asilo".
La miré por el espejo retrovisor, por sus ojos rodaban algunas lágrimas...
"No tengo familia", dijo "y el doctor dice que no me queda mucho tiempo"
Sin pensarlo apagué el contador que marcaba el costo del viaje.
-"¿Qué ruta le gustaría seguir?", le pregunté.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando eran recién casados. Me pidió que nos detuviéramos frente a un negocio de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era adolescente. Algunas veces me pedía que pasara lentamente frente a un edificio en particular, o una esquina y miraba en la oscuridad sin decir nada.
Con el primer rayo de sol apareciendo en el horizonte, ella repentinamente dijo:
-"Estoy cansada, llegó el momento de irnos".
Manejé en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era una pequeña casa, dos asistentes vinieron hacia el taxi tan pronto llegamos. Eran muy amables y cuidaban cada uno de sus movimientos.
Yo abrí la puerta y suavemente la sentaron en una silla de ruedas.
-¿Cuánto le debo? preguntó, buscando en su bolso.
-Nada, le dije.
-Es tu trabajo, debes cobrarme.
-Habrá otros pasajeros, le respondí.
Casi sin pensarlo, sentí un gran deseo de abrazarla. Ella me sostuvo con fuerza y dijo: Necesito un abrazo.
Yo abrí la puerta y suavemente la sentaron en una silla de ruedas.
-¿Cuánto le debo? preguntó, buscando en su bolso.
-Nada, le dije.
-Es tu trabajo, debes cobrarme.
-Habrá otros pasajeros, le respondí.
Casi sin pensarlo, sentí un gran deseo de abrazarla. Ella me sostuvo con fuerza y dijo: Necesito un abrazo.
Apreté su mano y me despedí sintiendo que nunca más la vería. La puerta se cerró y fue como el sonido de una vida concluida. No recogí a ningún pasajero, manejé sin rumbo por el resto del día. No podía hablar, ¿Qué habría pasado si a la mujer la hubiese recogido un conductor malhumorado o alguien que estuviera impaciente por terminar su turno?, ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada o hubiera tocado la bocina una vez y me hubiera ido?
Los grandes momentos son los que nos atrapan desprevenidos, aquellos que para otros son sólo pequeños.
La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...
La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...
"Conserva el recuerdo del perfume de la rosa... y fácilmente olvidarás que está marchita"
martes, 15 de septiembre de 2015
''¿QUÉ SABES DE TU ABUELA MATERNA?"

''¿QUÉ SABES DE TU ABUELA MATERNA?"
Esta señora es muy importante para ti. ¿Porqué?
Porque es clave a la hora del traspaso de información genética y de programas.
Porque es clave a la hora del traspaso de información genética y de programas.
Resulta que cuando ella estaba embarazada de tu mama, el feto ya tiene los ovocitos formados. Y de estos ovocitos, van a salir los dos millones de óvulos que tendrá tu mama durante su vida. Uno de estos óvulos, lleva tu nombre. Así que este óvulo lleva la información de la abuela.
¿A qué información te refieres?
A todo lo que la abuela vivió, sintió y cómo lo vivió. Si era el momento adecuado para tener hijos, si era deseado el embarazo, si se sentía protegida por su marido, ...etc. Saber que necesidades biológicas no tenía cubiertas la abuela. Todo esto y mucho más es información que se queda improntada en cada célula del feto. Por lo tanto llevas información de la abuela cuando estaba embarazada de tu mama.
A todo lo que la abuela vivió, sintió y cómo lo vivió. Si era el momento adecuado para tener hijos, si era deseado el embarazo, si se sentía protegida por su marido, ...etc. Saber que necesidades biológicas no tenía cubiertas la abuela. Todo esto y mucho más es información que se queda improntada en cada célula del feto. Por lo tanto llevas información de la abuela cuando estaba embarazada de tu mama.
¿Has oído hablar alguna vez que la genética a veces se salta una generación?
Pues es justamente esto. El óvulo del que sales lleva la información de la abuela materna.
Pues es justamente esto. El óvulo del que sales lleva la información de la abuela materna.
¿Porqué de la abuela y no del abuelo?
Porque la abuela pone el óvulo y el abuelo el espermatozoide. Y el óvulo a parte de la información genética, lleva la información mitocondrial, que está en la membrana celular. Mientras que en el abuelo, la información consistorial está en la cola del espermatozoide, y como sabes en el momento de la fecundación, la colita se queda fuera. En la mitocondria es donde está guardada la información a niveles de programas que se heredan. Información biológica.
Porque la abuela pone el óvulo y el abuelo el espermatozoide. Y el óvulo a parte de la información genética, lleva la información mitocondrial, que está en la membrana celular. Mientras que en el abuelo, la información consistorial está en la cola del espermatozoide, y como sabes en el momento de la fecundación, la colita se queda fuera. En la mitocondria es donde está guardada la información a niveles de programas que se heredan. Información biológica.
Y tú, ¿qué sabes de tu abuela materna?"
sábado, 12 de septiembre de 2015
Aunque estemos viejos...
Aunque estemos viejos,
con los ojos mustios,
sin brillo, con nubes,
los cuerpos cansados ,
sin fuerzas y diezmados.
Seguimos la ruta que
habíamos trazado hace
muchos años cando
nos casamos, luchamos
batallas solo con el alma,
Con las manos limpias
combatimos todos
aquellos obstáculos
que nos encontramos.
Y hoy ya en el ocaso
estamos dichosos
viviendo y gozando
lo que hemos logrado.
Solo el estar juntos
nos hace felices,
saber que la vida
no ha pasado en vano,
que el profundo amor que
nos profesamos es la
consecuencia de lo cosechado
Virginia Pollero.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Los sirios se quieren ir de Uruguay.

Como todos saben resulta que los Sirios que vinieron como refugiados en octubre del 2014 a Uruguay ahora se quieren ir.
Por experiencia propia sé que es muy difícil adaptarse a vivir en en un país al que no conocemos, diferentes costumbres, idioma, política, religión, etc.
La idiosincrasia de los diferentes continentes y países siempre es diferente a la propia y nos tenemos que amoldar a su idioma, costumbres y legislación.
Uruguay hizo lo mejor que pudo para ayudar a estas familias, de hecho aunque algunos trabajan, el gobierno les esta dando un subsidio con base de $29000 pesos por mes por dos años (1000 dólares), ya paso uño, solo les queda uno..
Como ahora los están recibiendo en Europa y en Alemania les van a dar cuatro años de ayuda humanitaria les conviene irse para allí, de tontos no tienen nada.
Aparte hay cosas que aquí no se les tolera, uno de ellos ya tuvo problemas con la ley por golpear a su esposa, para ellos es algo normal, son muy machistas, esos abusos aquí son mal vistos y condenados por la sociedad y si la esposa sostiene una denuncia también por la ley.
Ojalá cuando yo emigré por las condiciones paupérrimas en que estaba el Uruguay en los años 1970,(falta de trabajo, inseguridad, sueldos miseros, asistencia médica publica de verguenza y los que los únicos que se enriquecían eran los gobernantes de turno), me hubiera recibido un gobierno con casa comida y un subsidio para vivir tranquila un tiempito mientra encontraba trabajo.
Aquí les dejo algunas de las declaraciones que dieron estos "jefes" de familia, ustedes saquen sus propias conclusiones.
Por experiencia propia sé que es muy difícil adaptarse a vivir en en un país al que no conocemos, diferentes costumbres, idioma, política, religión, etc.
La idiosincrasia de los diferentes continentes y países siempre es diferente a la propia y nos tenemos que amoldar a su idioma, costumbres y legislación.
Uruguay hizo lo mejor que pudo para ayudar a estas familias, de hecho aunque algunos trabajan, el gobierno les esta dando un subsidio con base de $29000 pesos por mes por dos años (1000 dólares), ya paso uño, solo les queda uno..
Como ahora los están recibiendo en Europa y en Alemania les van a dar cuatro años de ayuda humanitaria les conviene irse para allí, de tontos no tienen nada.
Aparte hay cosas que aquí no se les tolera, uno de ellos ya tuvo problemas con la ley por golpear a su esposa, para ellos es algo normal, son muy machistas, esos abusos aquí son mal vistos y condenados por la sociedad y si la esposa sostiene una denuncia también por la ley.
Ojalá cuando yo emigré por las condiciones paupérrimas en que estaba el Uruguay en los años 1970,(falta de trabajo, inseguridad, sueldos miseros, asistencia médica publica de verguenza y los que los únicos que se enriquecían eran los gobernantes de turno), me hubiera recibido un gobierno con casa comida y un subsidio para vivir tranquila un tiempito mientra encontraba trabajo.
Aquí les dejo algunas de las declaraciones que dieron estos "jefes" de familia, ustedes saquen sus propias conclusiones.
N. Garrido
Tiene 15 hijos y está radicado en Juan Lacaze. En el Líbano todos los integrantes de la familia trabajaban en la agricultura. Reclaman que no se les haya dado un campo para trabajar al llegar a Uruguay. Además, asegura que le "pusieron trabas" para adquirir ovejas y vacas por lo que comenzaron a trabajar por su cuenta vendiendo comida árabe, pero ganan "muy poca plata".
Tiene 15 hijos y está radicado en Juan Lacaze. En el Líbano todos los integrantes de la familia trabajaban en la agricultura. Reclaman que no se les haya dado un campo para trabajar al llegar a Uruguay. Además, asegura que le "pusieron trabas" para adquirir ovejas y vacas por lo que comenzaron a trabajar por su cuenta vendiendo comida árabe, pero ganan "muy poca plata".
Marei también tiene una postura radical. Manifiesta que no quiere vivir en Uruguay y prefiere viajar "a cualquier país de Europa", aunque si pudiera elegiría Alemania o Suecia, porque entiende que allí se trata mejor a los refugiados que en Uruguay.
Maher Aldees
"Escapamos de la muerte, de la guerra y llegamos a la pobreza", indicó Maher, un ciudadano sirio, padre de cuatro hijos. Luego de que llegaron a Uruguay en calidad de refugiados, fueron reasentados en Piriápolis, donde Maher trabaja pintando casas. Aseguró que le "pagan bien".
"Nos prometieron una vida fácil pero todo es caro", dice, y aclara que para él "vivir pobre es peor que la guerra".
Ibrahim Al Mohammed
"Vine de la guerra, sin nada, miro al futuro, un poco adelante, y no tengo nada", aseguró Ibrahim. Desde que se fue de su país natal, Siria, nunca volvió. En Alepo tenían una casa, dinero y una tienda de ropa, pero "con la guerra se fue todo", aseguró. "Ahora no se si tengo tienda", dice.
En Uruguay trabajó "siete horas en un hospital en un hospital por $11.000". Con ese dinero "debo alimentar a mi esposa y a mis tres hijos menores de cinco años", por lo que en estas condiciones no proyecta un futuro para su familia en Uruguay.
En Uruguay trabajó "siete horas en un hospital en un hospital por $11.000". Con ese dinero "debo alimentar a mi esposa y a mis tres hijos menores de cinco años", por lo que en estas condiciones no proyecta un futuro para su familia en Uruguay.
Ibrahim manifiestó temor por el futuro de sus hijos. Dice que si el gobierno uruguayo les asegura la extensión del subsidio se quedará en el país. Recordó que en algunos países europeos se le brinda ayuda por cuatro años y no por dos como Uruguay. En caso de no encontrar una salida a su situación económica, evalúa dejar el país aunque no tiene un destino determinado.
Nasser
En el Líbano, Nasser y su familia trabajaban en una barraca, vendiendo bloques y materiales para la construcción. Para él y su familia "el problema es Uruguay", porque son una familia numerosa y no pueden cubrir las necesidades básicas. Nasser es padre de 13 hijos y no puede trabajar por tener problemas en la espalda, por lo que entiende que su situación "no tiene solución".
Sin embargo indica que si les aseguran un futuro en Uruguay se quedará en el país.
lunes, 7 de septiembre de 2015
El sol desapareció.

Había una vez , en una zona de altas montañas, una águila que enseñaba a su pichón a volar. Aquellos días de verano eran benignos y de cielo despejado. Un día, llegado el otoño, el cielo se cubrió de densas nubes negras. El pichón, acostumbrado a ver el cielo y el sol, pegó un grito de desesperación. No veía ese manto celeste con su sol resplandeciente. El águila, viendo esto, le pidió que le acompañara. Juntas remontaron vuelo en dirección a las nubes. Luego de una trabajosa travesía, ambas estaban por encima de las nubes. El pichón estaba loco de alegría, se había superpuesto a esas negras nubes que le ocultaban su sol y su manto azul.
Moraleja:
Creo que a veces debiéramos desplegar nuestras alas y animarnos a volar más alto.
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