lunes, 3 de agosto de 2015

La maldita droga...



Creo que es un mal mundial, no lo se realmente, pero aquí en Uruguay la juventud esta difícil de controlar. La maldita droga afecta a muchos de ellos, por suerte no a la mayoría. Los ves en las esquinas, sentados en la acera desesperados esperando que llegue el distribuidor de esa execrable sustancia en todas sus formas. Siento lástima de esas madres que ven como sus hijos se deterioran lentamente y no pueden hacerlos entrar en razón, la adicción ya no los deja recapacitar. Por otro lado le echo la culpa a sus padres por no haberse tomado el tiempo de educarlos correctamente, hay que hablarles mucho, claro y sin tapujos desde chicos, en todo momento, en cada ocasión aunque parezca que no te escuchen. Una mente que no esta totalmente formada siempre asimila algo de lo que les explicas, enseñarles lo que está bien y lo que esta mal y decirles que cuando sean adolescentes van a tener que tomar decisiones difíciles, pero que el decir NO cuando les sea necesario no es un signo de debilidad sino de personalidad. Que aunque sea la mayoría los que lo inviten a hacer algo de lo cual el no esté de acuerdo y creé que no es correcto, el que sean muchos no hace que sean estos lo que están en lo cierto. Lo digo siempre, y lo voy a seguir diciendo, la educación es el remedio de la mayor parte de los males, hay que educar, educar y educar, sobre las drogas, los cigarrillos, el sexo sin prevención, el abuso de medicamentos, etc, los padres, los abuelos , los tíos, todos tenemos que ir grabando en sus mentes estos conceptos. Solo así podemos hacer de nuestros hijos, nietos, sobrinos y todos los niños a los que les puedamos hablar personas de bien, se los aseguro.

domingo, 2 de agosto de 2015

Suelta...


CUANDO YO ME VAYA.....





Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma. Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido. Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado. Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas. Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas. Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros. Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba. No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado. Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha. La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más. Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa. Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado. Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.

sábado, 1 de agosto de 2015

Que lindo que es llegar a vieja!!!






Sí, que lindo que es!!!, soy realista y sé que el tiempo que me queda de vida es apenas una pequeña porción del ya vivido, aun así,  no quiero volver atrás ni siquiera un segundo.
Mi vida no a sido fácil, de todo lo bueno y lo malo  que me toco vivir he aprendido tanto que si volviera atrás  perdería retazos de esa sabiduría que solo se aprende aventurándose a descubrir hasta donde somos capaces de llegar.
 Me atreví a subir la escarpada montaña de la existencia  sin saber si al llegar a la cima iba a ver un maravilloso paisaje o un tenebroso desierto sin ningún oasis a la vista,
Resultó que no encontré ni una cosa ni la otra, lo que halle fue un lugar donde podría insertarme y luchar por mejorar mi futuro y así lo hice junto a mi esposo con el cual hace cuarenta y cinco años
que llevo casada.
Hoy ya en el cenit, el ocaso, la recta final o como quieran llamarle de la vida y mirando el recorrido que elegí tomar en mis años de juventud, les digo, valió la pena mover piedras, vadear ríos, hacerle frente a las tormentas con obstinación sin dejarme vencer en el intento.
No solo encontré obstáculos, también encontré la generosidad de personas desconocidas que me tendieron una mano, hermosos remansos y puentes que me permitieron correr y recuperar el tiempo que había perdido antes y así  llegar un poquito mas rápido hacia mis objetivos.
Ahora vivo en paz, orgullosa del "pedacito de cielo" que tengo en la tierra, orgullosa de haberlo logrado con sacrificio, orgullosa de vivir dignamente en un ranchito que es mio, pequeño y cálido, pero mi mayor orgullo es mi familia, la que con mucho, mucho amor y buenos ejemplos logramos construir.
Con todos estos ingredientes creo haber encontrado la receta perfecta para llegar a tener una vejez feliz.

Virginia Pollero


viernes, 31 de julio de 2015

PARA REFLEXIONAR


En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.
La señora pide disculpas y explica: “Es que no había esta moda verde en mis tiempos.”
El empleado le contestó: “Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.”
Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos:
En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda.
La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.
Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.
Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.
Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.
Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde.
Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.
Pero,eso sí, no teníamos una moda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.
Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos.
Sinceramente una historia que da para pensar...
Normalmente se le echa la culpa a nuestras anteriores
generaciones del daño ambiental que hay ahora,
pero después de leer esto, ¿aún lo crees?

jueves, 30 de julio de 2015

La señora del super.



Un hombre estaba haciendo la compra en el supermercado, cuando notó que una viejecita le seguía por todos los sitios. Si él paraba, ella paraba, además de quedársele mirando.
Por fin, camino de la Caja, ella se atrevió a hablarle y volviéndose le dijo;
-Espero no haberle incomodado; es sólo que usted se parece mucho a mi hijo que falleció recientemente.
El joven con un nudo en la garganta, le dijo que estaba bien, que no había problema.
-Sé que lo que le voy a pedir es algo poco común, pero si usted me dijera ‘Adiós mamá’ cuando me vaya del supermercado, me haría tan feliz…

El joven sabiendo que era un gesto que llenaría el corazón y el espíritu de la viejecita, accedió.
Entonces, mientras la viejita pasaba por la caja registradora se volvió y sonriendo, con la mano le dijo:
-¡ADIÓS HIJO!
Y él lleno de amor y ternura le respondió efusivamente:
-¡ADIÓS MAMÁ!

El hombre, satisfecho por haberle dado un poco de alegría a la viejecita, fue a pagar su compra.
-Son 423,85 euros- le dijo la cajera.
-¿Por qué tanto? si sólo llevo cinco cosas.

Entonces la cajera dijo:
-Si, pero su MAMÁ indicó que usted pagaría sus cosas también.

miércoles, 29 de julio de 2015

El campesino.


Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca. Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedió gustosamente.
El aviso decía:
"Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto".
El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas.
El poeta preguntó: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca?
El campesino con una sonrisa le respondió: -
No mi querido vecino, después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor...
Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees.
Dale gracias a la vida por tu salud , esperanza y el poder seguir luchando para alcanzar tus metas...
Se feliz con lo que posees!!!

Yo tengo mi pedacito de cielo y tú?
Anónimo