viernes, 23 de enero de 2015

Esposas mentales.

Un habitante de un pequeño pueblo descubrió un día que sus manos estaban aprisionadas por unas esposas. Cómo llegó a estar esposado es algo que carece de importancia. Tal vez lo esposó un policía, quizás su mujer, tal vez era esa la costumbre en aquella época. Lo importante es que de pronto se dio cuenta de que no podía utilizar libremente sus manos, de que estaba prisionero.
Durante algún tiempo forcejeó con las esposas y la cadena que las unía intentando liberarse.
Trató de sacar las manos de aquellos aros metálicos, pero todo lo que logró fueron magulladuras y heridas. Vencido y desesperado salió a las calles en busca de alguien que pudiese liberarlo. Aunque la mayoría de los que encontró le dieron consejos y algunos incluso intentaron soltarle las manos, sus esfuerzos sólo generaron mayores heridas, agravando su dolor, su pena y su aflicción. Muy pronto sus muñecas estuvieron tan inflamadas y ensangrentadas que dejó de pedir ayuda, aunque no podía soportar el constante dolor, ni tampoco su esclavitud.
Recorrió las calles desesperado hasta que, al pasar frente a la fragua de un herrero, observó cómo éste forjaba a martillazos una barra de hierro al rojo. Se detuvo un momento en la puerta mirando. Tal vez aquel hombre podría...
Cuando el herrero terminó el trabajo que estaba haciendo, levantó la vista y viendo sus esposas le dijo: "Ven amigo, yo puedo liberarte". Siguiendo sus instrucciones, el infortunado colocó las manos a ambos lados del yunque, quedando la cadena sobre él.
De un solo golpe, la cadena quedó partida. Dos golpes más y las esposas cayeron al suelo. Estaba libre, libre para caminar hacia el sol y el cielo abierto, libre para hacer todas las cosas que quisiera hacer. Podrá parecer extraño que nuestro hombre decidiese permanecer en aquella herrería, junto al carbón y al ruido. Sin embargo, eso es lo que hizo. Se quedó contemplando a su libertador. sintió hacia él una profunda reverencia y en su interior nació un enorme deseo de servir al hombre que lo había liberado tan fácilmente. Pensó que su misión era permanecer allí y trabajar. Así lo hizo, y se convirtió en un simple ayudante.
Libre de un tipo de cadenas, adoptó otras más profundas y permanentes: puso esposas a su mente. Sin embargo, había llegado allí buscando la libertad.

miércoles, 21 de enero de 2015

Noventa años de sabiduría.


Un texto muy simple y a la vez maravilloso. Conviene imprimirlo y leerlo todos los días
Lo escribió una anciana de noventa años de edad, oriunda de Cleveland, Ohio, USA:
A fin de festejar mi madurez, me senté a escribir las 40 lecciones que aprendí de la vida:
1. La vida no es justa, pero a pesar de todo es bastante buena.
2. Cuando tengas alguna duda, simplemente da el primer pasito.
3. La vida es demasiado breve como para desperdiciarla odiando gratuitamente…
4. Tu lugar de trabajo no te va a atender cuando estés enfermo. Pero tus amigos y tus padres sí, así que mantente en contacto.
5. Paga a tiempo todas tus deudas.
6. No tienes que salir ganando en todas las discusiones. Está de acuerdo con el desacuerdo.
7. Llora junto a otra persona. Es mucho más eficaz que llorar solo.
8. Está bien reflexionar y hacer cambios si es necesario.
9. Empieza a ahorrar para cuando te jubiles, empezando con el primer sueldo que recibas.
10. En lo que a chocolates se refiere, no vale la pena resistirse.
11. Haz las paces con el pasado para que no interfiera en tu futuro.
12. Está bien que tus hijos te vean llorando.
13. No compares tu vida con la de los demás. Nunca se puede saber…
14. Si hay una relación interpersonal que hay que guardar en secreto, no formes parte de ella.
15. Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
16. Respira profundamente. Es muy tranquilizante.
17. Descarta todo aquello que no uses, o no sea bello o no te cause alegría.
18. Todo lo que no te mata, en realidad te fortalece.
19. En lo que se refiere a hacer las cosas que te gustan en la vida, nunca aceptes “no” por respuesta.
20. Usa las velas más bonitas, la ropa más bonita, la fragancia más bonita. No guardes nada para una “ocasión especial”. Hoy es ese día especial.
21. La erudición que obtiene la persona nadie puede quitársela.
22. Nadie está encargado de tu felicidad, fuera de ti mismo.
23. Sé extravagante hoy. No esperes a la vejez para empezar a usar ese traje violeta.
24. Toma las así llamadas “desgracias” en la debida proporción. ¿Acaso dentro de cinco años todavía van a tener importancia?
25. Perdona a cada persona por cada cosa que te hace.
26. Que no te importe lo que los demás piensen de ti.
27. El tiempo lo cura casi todo. Dale tiempo.
28. Por peor que pueda ser una situación, al final va a cambiar.
29. No te tomes a ti mismo tan en serio. Los demás tampoco se toman en serio.
30. Cree en los milagros.
31. La vida nos los da todos los días  y a cada momento en pequeñas cosas que aveces ni notamos.
32. Envejecer es muchísimo mejor que la otra alternativa (morir joven).
33. Al fin y al cabo, lo único verdaderamente importante es el amor.
34. Sale a dar un paseo todos los días. Que nada te detenga.
35. La envidia es una pérdida de tiempo. Ya tienes todo lo que necesitas.
36. Lo mejor todavía no llegó.
37. No importa cómo te sientas – levántate, vístete y sal de la casa.
38. La vida no viene envuelta de regalo, pero sí son un regalo.
39. Los amigos son los familiares que nosotros mismos elegimos.
40. Se estima que el 93 % de las personas que reciban este mensaje no lo van a difundir.

martes, 20 de enero de 2015

El maestro Sufi...

El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...
- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...
- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permítete que en señal de reparación te convide con un rico durazno.
- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo
- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?
- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.
- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...
- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...
- Permítete que te lo mastique antes de dártelo...
- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:
- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.







lunes, 19 de enero de 2015

Aquí estas.....



Aquí estás,
¿Y ahora qué te queda?
¿Qué te sobra?
Ahí estás mírate.
¿Qué eres, quien eres?
Estás viviendo la vida seguro lo notaste…
¿Pero realmente la estás viviendo?
No tienes ni idea de lo que tienes, pero igualmente sigues adelante, a veces, retrocedes unos pasos, pero eso no está mal. Duelen los errores lo sé, pero todo tiene solución, LA ESPERANZA SIEMPRE APARECE DE NUEVO CUANDO LA NECESITAMOS.
Desespérate, asústate, ten miedo, llora, gime de dolor, enójate.
Lo que eres ahora es fruto de lo que fuiste en el pasado, para bien, o para mal.
Pero ahora quizás más consciente puedas elegir como quieres seguir siendo, quien quieres seguir siendo…

¿Qué quieres aceptar?
¿Qué quieres rechazar?
¿Tienes deseos?
Apunta alto y no te conformes con nada.
Así puedes ser libre de la mejor manera, que tus ideas se hagan realidad.
Nunca des nada por perdido.
LA VIDA NOS DIO UN CUERPO PARA QUE PODAMOS RESISTIR
UNA MENTE PARA QUE SEPAMOS COMO DEFENDERNOS,
COMO LUCHAR, COMO MANTENERNOS VIVOS.
TAMBIÉN NOS DIO UN CORAZÓN, CON UN VACÍO,
CON UN ESPACIO, UN LUGAR QUE DEBEMOS LLENAR DE SABIDURÍA
PARA ALCANZAR NUESTROS COMETIDOS.…

domingo, 18 de enero de 2015

Un relato de Lao Tse...





El texto de Lao Tse fue copiado y recopiado, atravesó siglos, atravesó milenios, y llegó hasta nuestro tiempo. Se llama Tao Te King, está publicado en portugués por varias editoriales, y es una lectura obligada. Aquí va una de sus páginas: 

Aquel que conoce a los otros es un sabio, 
Aquel que se conoce a sí mismo es un iluminado, 
Aquel que vence a los otros es fuerte, 
Aquel que se vence a sí mismo es poderoso, 
Aquel que conoce la alegría es rico, 
Aquel que conserva su camino tiene voluntad. 

Sé humilde, y permanecerás íntegro, 
Inclínate, y permanecerás erguido, 
Vacíate, y permanecerás repleto, 
Gástate, y permanecerás nuevo. 

El sabio no se exhibe, y por eso brilla, 
No se hace notar, y por eso es notado, 
No se elogia, y por eso tiene mérito, 
Y porque no está compitiendo, nadie en el mundo 
puede competir con él.
 

viernes, 16 de enero de 2015

Posesiones.

Solo poseemos aquello que no podemos perder en un naufragio” (Proverbio hindú)

Cuenta una historia que un viajero había llegado a las afueras de una aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto, llegó corriendo un joven que, entusiasmado, le gritó: “¡Dame la piedra preciosa!”
El viajero lo miró desconcertado y le preguntó: “Lo siento, pero no sé de qué me hablas”. Más calmado, el aldeano se sentó a su vera. “Ayer por la noche una voz me habló en sueños”, le confesó. “Y me aseguró que si al anochecer venía a las afueras de la aldea, encontraría a un viajero que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre”.
El viajero rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra del tamaño de un puño. “Probablemente se refería a ésta. Me pareció bonita y por eso la cogí. Tómala, ahora es tuya”, dijo, mientras se la entregaba al joven.
¡Era un diamante!
El aldeano, eufórico, lo cogió y regresó a su casa dando saltos de alegría.
Mientras el viajero dormía plácidamente bajo el cielo estrellado, el joven no podía pegar ojo. El miedo a que le robaran su tesoro le había quitado el sueño y pasó toda la noche en vela.
Al amanecer, fue de nuevo corriendo en busca de aquel viajero. Nada más al verlo, le devolvió el diamante. Y muy seriamente, le suplicó: “Por favor, enséñame a conseguir la riqueza que te permite desprenderte de este diamante con tanta facilidad” 

jueves, 15 de enero de 2015

Sabiduría.

Cada uno tiene algo diferente que enseñar, y es la suma de estas diferencias lo que llamamos "sabiduría".
Únete a los que son flexibles y entienden las señales del camino.
Son personas que no dudan en cambiar su rumbo cuando se encuentran con una barrera infranqueable, o cuando vislumbran una oportunidad mejor.
Poseen la cualidad del agua: deslizarse entre las rocas, adaptarse al curso del río, a veces transformarse en lago, hasta que la depresión esté llena y pueda continuar su camino, pues el agua no olvida que su destino es el mar, y tarde o temprano, deberá llegar a él.