sábado, 15 de noviembre de 2014

Hubo un momento....



Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar. 
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. 
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. 
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. 
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna ; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. 
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar ; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera. 
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro. 
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. 
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste paralizado mientras alguien parecía leer tu corazón. 
Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que un instante también puede cambiar tu vida y aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Como decir las cosas....



Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño. 

- ¡Qué desgracia, Mi Señor! - exclamó el Adivino - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad. 

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡¡Fuera de aquí!!! 

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. 

Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado. 

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: 

-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada... ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes! 

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro. 

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: 

-No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro... 

-Recuerda bien, amigo mío- respondió el segundo Adivino -que todo depende de la forma en el decir... uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. 

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. 

Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas. 

La abuela y el pastel


  



Un pequeño muchachito estaba contándole a su abuelita cuan mal iba "todo".
La escuela, problemas familiares, severos problemas de salud, etc.
Mientras tanto la abuela estaba horneando un pastel. Entonces ella le preguntó a su nietecito si deseaba un bocado de algo, a lo que por supuesto él aceptó de inmediato.

"Sírvete un poco de harina" le dijo

¡Uacala abuelita!, dijo el niño.

"¿Entonces que te parece servirte un par de huevos crudos?

"¡Ni loco! ¡Que feo!"

"¿Entonces tal vez te gustaría probar un poco de aceite de cocina o de polvo de hornear?"

"Abuelita, que te pasa. Todo eso esta crudo!"

A lo que la abuelita respondió: "En verdad, todas estas cosas se ven muy mal por si solas. Pero cuando todas ellas son mezcladas de manera correcta, de ellas nace un pastel delicioso.
Nuestra mente trabaja de la misma manera. Muchas veces nos preguntamos porque tenemos que pasar por momentos y circunstancias tan malos. Pero si sabes como ordenar todas estas cosas o circunstancias de manera correcta, ¡estas siempre obran para nuestro beneficio!

jueves, 13 de noviembre de 2014

Gracias por luchar, por haber hecho de este pequeño país un ejemplo para el mundo,
para que con tu ejemplo otros pueblos aprendan que no se necesita tener un título universitario
para que alguien sepa gobernar un país y lo haga con inteligencia, humildad y pensando
siempre en los mas desamparados. Siempre estarás en nuestro corazón como el mejor presidente del mundo.
Gracias JOSÉ (PEPE) MUJICA  

En honor a todos los desaparecidos los nuestros, los tuyos, los de ellos!!!....





Mamá, si desaparezco, ¿adónde voy?
No lo sé, hijo.
Solo sé que si desaparecieras te buscaría entre la tierra y debajo de ella.
Tocaría en cada puerta de cada casa.
Preguntaría a todas y a cada una de las personas que encontrara en mi camino.
Exigiría, todos y cada uno de los días, a cada instancia obligada a buscarte que lo hiciera hasta encontrarte.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque te estoy buscando.
Y si no me escucharan, hijo;
la voz se me haría fuerte y gritaría tu nombre por las calles.
Rompería vidrios y tiraría puertas para buscarte.
Incendiaría edificios para que todos supieran cuánto te quiero y cuánto quiero que regreses.
Pintaría muros con tu nombre y no querría que nadie te olvidara.
Buscaría a otros y a otras que también buscan a sus hijos para que juntos te encontráramos a ti y a ellos.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque muchos te buscamos.
Si no desaparecieras, hijo, como así deseo y quiero.
Gritaría los nombres de todos aquellos que sí han desaparecido.
Escribiría sus nombres en los muros.
Abrazaría en la distancia y en la cercanía a todos aquellos padres y madres; hermanas y hermanos que buscan a sus desaparecidos.
Caminaría del brazo de ellos por las calles.
Y no permitiría que sus nombres fueran olvidados.
Y querría, hijo, que todos ellos no tuvieran miedo, porque todos los buscamos.
Marcela Ibarra Mateos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Leñador Tenaz






"Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:

-¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?.
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles."

*Historia extraida del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay.


Sorprendente, ¡¿¿verdad??!

Pues más sorprendente aún es que muchos de nosotros nos parecemos muy mucho al leñador de este cuento y ni siquiera somos conscientes de ello. Nos esforzamos de sobremanera y repitiendo el mismo proceso de siempre sin obtener el resultado que deseamos.

Esto se debe a que...caminamos por la vida sin detenernos un segundo a pensar hacia dónde queremos ir, qué es lo que deseamos, por qué hacemos lo que hacemos y si es la mejor y más adecuada forma de hacerlo...

Al igual que si deseas escribir con un lapicero debes dedicar un tiempo antes para sacarle punta, o si deseas conducir un coche debes parar un instante a llenar el depósito de carburante... en la vida debes también dar descanso a tus pasos para reflexionar, evaluar y comprobar cada cierto tiempo tu caminar.

Como hemos visto en esta historia, el leñador enfoca todos sus esfuerzos en conseguir la meta y sin embargo, en vez de estar más cerca de lograrla cada día que transcurría se estaba alejando más de su propósito.

Esto sucede porque tan importante como tener muy claro el objetivo que se persigue es saber cómo obtenerlo. 

El tiempo que dediques a buscar información para encontrar el cómo,a pesar de que pueda parecer tiempo que pierdes, está comprobado que es tiempo que ganas a medio y largo plazo. 

Así que, no te olvides y... afila tu hacha!!!