jueves, 13 de noviembre de 2014

En honor a todos los desaparecidos los nuestros, los tuyos, los de ellos!!!....





Mamá, si desaparezco, ¿adónde voy?
No lo sé, hijo.
Solo sé que si desaparecieras te buscaría entre la tierra y debajo de ella.
Tocaría en cada puerta de cada casa.
Preguntaría a todas y a cada una de las personas que encontrara en mi camino.
Exigiría, todos y cada uno de los días, a cada instancia obligada a buscarte que lo hiciera hasta encontrarte.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque te estoy buscando.
Y si no me escucharan, hijo;
la voz se me haría fuerte y gritaría tu nombre por las calles.
Rompería vidrios y tiraría puertas para buscarte.
Incendiaría edificios para que todos supieran cuánto te quiero y cuánto quiero que regreses.
Pintaría muros con tu nombre y no querría que nadie te olvidara.
Buscaría a otros y a otras que también buscan a sus hijos para que juntos te encontráramos a ti y a ellos.
Y querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque muchos te buscamos.
Si no desaparecieras, hijo, como así deseo y quiero.
Gritaría los nombres de todos aquellos que sí han desaparecido.
Escribiría sus nombres en los muros.
Abrazaría en la distancia y en la cercanía a todos aquellos padres y madres; hermanas y hermanos que buscan a sus desaparecidos.
Caminaría del brazo de ellos por las calles.
Y no permitiría que sus nombres fueran olvidados.
Y querría, hijo, que todos ellos no tuvieran miedo, porque todos los buscamos.
Marcela Ibarra Mateos

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Leñador Tenaz






"Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:

-¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?.
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles."

*Historia extraida del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay.


Sorprendente, ¡¿¿verdad??!

Pues más sorprendente aún es que muchos de nosotros nos parecemos muy mucho al leñador de este cuento y ni siquiera somos conscientes de ello. Nos esforzamos de sobremanera y repitiendo el mismo proceso de siempre sin obtener el resultado que deseamos.

Esto se debe a que...caminamos por la vida sin detenernos un segundo a pensar hacia dónde queremos ir, qué es lo que deseamos, por qué hacemos lo que hacemos y si es la mejor y más adecuada forma de hacerlo...

Al igual que si deseas escribir con un lapicero debes dedicar un tiempo antes para sacarle punta, o si deseas conducir un coche debes parar un instante a llenar el depósito de carburante... en la vida debes también dar descanso a tus pasos para reflexionar, evaluar y comprobar cada cierto tiempo tu caminar.

Como hemos visto en esta historia, el leñador enfoca todos sus esfuerzos en conseguir la meta y sin embargo, en vez de estar más cerca de lograrla cada día que transcurría se estaba alejando más de su propósito.

Esto sucede porque tan importante como tener muy claro el objetivo que se persigue es saber cómo obtenerlo. 

El tiempo que dediques a buscar información para encontrar el cómo,a pesar de que pueda parecer tiempo que pierdes, está comprobado que es tiempo que ganas a medio y largo plazo. 

Así que, no te olvides y... afila tu hacha!!!

martes, 11 de noviembre de 2014

La Parábola de la Vaquita





Te comparto una parábola que tiene un significado muy especial en mi Familia,
 espero pueda serlo en la tuya.

Un Maestro de la Sabiduría paseaba por un bosque con su fiel Discípulo,
 cuando a lo lejos vio un sitio de apariencia pobre, decidiendo hacer una visita al lugar .

Durante la caminata le comentó al Aprendiz sobre la importancia de las visitas,
 así como de conocer a personas nuevas y diferentes, y las oportunidades
 de aprendizaje que nos brindan éstas experiencias.

Llegando al lugar, constató la pobreza del sitio; entre sus habitantes
 se encontraba una pareja y sus tres hijos que vivían en una casa de madera,
 estaban vestidos con ropas sucias y rasgadas, y no tenían calzado.
 Entonces el Sabio se aproximó al señor padre de familia y le preguntó:
 Si en este lugar no existen señales de trabajo ni puntos de comercio,
 ¿cómo hacen Usted y su Familia para sobrevivir aquí ?

El señor calmadamente respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita
 que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos
 o la cambiamos por otros géneros alimenticios en el pueblo vecino, y con la otra
 parte producimos queso, cuajada, etcétera, para nuestro consumo, y así es como
 vamos sobreviviendo.

El Sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento,
 luego se despidió y se fue. En el medio del camino, se dirigió hacia su fiel discípulo
 y le ordenó al Aprendiz : " busque la vaquita, llévela al precipicio de allá en frente y
 empújela al barranco".

El joven, espantado, observó al Maestro, y le cuestionó sobre el hecho de que la
 vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia . Pero como percibió un
absoluto silencio por parte del Sabio, se fue a cumplir la orden. Así que empujó la
 vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la
 memoria del joven durante algunos años.

Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresó
 a aquel lugar para contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo,
 y a medida que se aproximaba al sitio comenzó a ver todo muy cambiado,
 bonito, con flores y árboles frutales, todo habitado, con lujoso carro en el garaje
 de elegante casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado al pensar que aquella humilde familia
 tuvo que vender el terreno para sobrevivir; aceleró el paso y llegando allí fue
 recibido por un señor muy simpático; el joven le preguntó por una familia que
 vivía allí hace unos cuatro años; el señor le respondió que seguían viviendo allí. 

Espantado, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma
 familia que visitó hacía algunos años junto con su Maestro. Elogió el lugar
 y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): ¿ Cómo hizo para mejorar éste
 lugar y cambiar de estilo de vida ?

El señor, entusiasmado, le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que
 cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad
 de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que
 teníamos ; es de ésta manera como alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora ".

PUNTO DE REFLEXIÓN:
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para
nuestra sobrevivencia, la cual es una convivencia con la rutina,
 NOS HACE DEPENDIENTES, Y CASI QUE EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE
 LA VAQUITA NOS PRODUCE. 

No pretendamos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.
 Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos
 que es lo único que existe.

Todo lo conocido, cotidiano y fácil...

Tenemos sueños. queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no
 siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles .

Busca cuál es tu vaquita y aprovecha para empujarla por el precipicio,
quizás en tu vida como en la mía, podamos descubrir otra manera de encontrar
el triunfo. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Las larvas de libélula...





“En el fondo de un viejo estanque, vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirios, hasta la superficie del agua, nunca más volvían a descender donde ellas estaban. Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirle a las demás lo que le había ocurrido. Poco después, una de dichas larvas, sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnífica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas. Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras. El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros seres queridos ni comunicarnos con ellos no significa que hayan dejado de existir,
nadie volvió para decirnos que pasa después.”.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Luchar esta en mi, es mi principio de vida.

Queda prohibido...








Queda prohibido llorar sin aprender, 
levantarte un día sin saber qué hacer, 
tener miedo a tus recuerdos. 
Queda prohibido no sonreír a los problemas, 
no luchar por lo que quieres, 
abandonarlo todo por miedo, 
no convertir en realidad tus sueños. 
Queda prohibido no demostrar tu amor, 
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor. 
Queda prohibido dejar a tus amigos, 
no intentar comprender lo que vivieron juntos, 
llamarles sólo cuando los necesitas. 
Queda prohibido no ser tú ante la gente, 
fingir ante las personas que no te importan, 
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, 
olvidar a toda la gente que te quiere. 
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, 
no tener fe en tu fuerza para hacer tu destino, 
tener miedo a la vida y a sus compromisos, 
no vivir cada día como si fuera un último suspiro. 
Queda prohibido echar a alguien de menos sin 
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, 
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, 
olvidar su pasado y pagarlo con su presente. 
Queda prohibido no intentar comprender a las personas, 
pensar que sus vidas valen más que la tuya, 
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. 
Queda prohibido no crear tu historia, 
no tener un momento para la gente que te necesita, 
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. 
Queda prohibido no buscar tu felicidad, 
no vivir tu vida con una actitud positiva, 
no pensar en que podemos ser mejores, 
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.