martes, 7 de octubre de 2014

Instituto de formación masculina, curso para hombres.


 Un poco de humor, por favor no se me enojen amigos.






Requisito académico: SER HOMBRE
Grado: Avanzado (incluye ejercicios prácticos y sesiones de laboratorio)
Debido a la complejidad y dificultad de asimilación de los temas, este curso tendrá un máximo de 8 asistentes
TEMA 1: La Plancha: de la lavadora al armario, ese proceso misterioso.
TEMA 2: Cómo llenar la bandeja de los cubitos de hielo (paso a paso con diapositivas)
TEMA 3: La electricidad y tú: Ventajas de contratar a un técnico para las reparaciones.
TEMA 4: Últimos avances científicos: cocinar y sacar la basura NO provoca trastornos mentales (prácticas en laboratorio)
TEMA 5: Por qué está bien regalarle flores aunque ya estés casado con ella (gráficos y montaje audiovisual)
TEMA 6: El rollo del papel higiénico: ¿Nace el papel higiénico en el portarrollos?
TEMA 7: Cómo bajar la tapa del inodoro, paso a paso (esquema)
TEMA 8: Los hombres de verdad también preguntan a los transeúntes cuando se pierden.
TEMA 9: Hacer la maleta: ¿Incompetencia innata o incapacidad mental progresiva?
TEMA 10: La lavadora: esa gran desconocida.
TEMA 11: Diferencias fundamentales entre el cesto de la ropa sucia y el suelo (gráficos aclaratorios)
TEMA 12: El hombre como copiloto: ¿Es geneticamente posible no hablar e, incluso, no desencajarse convulsivamente mientras se estaciona la conductora?
TEMA 13: La taza del café del desayuno: ¿levita sola hasta el fregadero de la cocina?
TEMA 14: ¿Se puede seguir siendo "alguien" sin tener en la mano el control remoto de la tele?
TEMA 15: Comunicación extrasensorial: cuando se dice que algo está en el "cajón del armario", sólo un torpe necesita preguntar en qué cajón y de qué armario.
TEMA 18: Relajación y autocontrol (ejercicio de acompañante en un centro comercial sin protestar)
TEMA 19: Las latas de cerveza no saben arrastrarse solas hasta el bote de la basura (ejercicios con diversas marcas y tamaños)
TEMA 20: ¿Muerde el médico?
TEMA 21: Cómo luchar contra la atrofia cerebral: recordar cumpleaños, aniversarios...
TEMA 22: Cómo aprender a encontrar las cosas empezando a buscar en su sitio antes de revolver la casa a gritos.
Clausura del curso y entrega de diplomas. 

Acción poética, noética...

El violinista.






Había una vez un violinista llamado Paganini.
Algunos decían que era muy raro. Otros que era sobrenatural. Que era mágico. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.
Una noche, el público estaba preparado para recibirlo.
La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado. pero cuando Paganini apareció, el público deliró (aplaudía, gritaba, …).
Paganini coloca su violín en el hombro y lo que sigue es indescriptible, sorprendente, …
Blancas, negras, corcheas,…las notas parecen tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados.
¡DE REPENTE, un sonido extraño interrumpe el ensueño…
¡Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompe!
El director de la orquesta paró. La orquesta paró de tocar. El público paró.
¡Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, él continuó sacando sonidos deliciosas de su violín sin problemas. El director y la orquesta, admirados, vuelven a tocar.
El público se calmó, cuando DE REPENTE, otro sonido extraño…
¡Otra cuerda del violín de Paganini se rompe!
El director paró de nuevo. La orquesta paró también.
¡Paganini no paró. Como si nada hubiera ocurrido, olvidó las dificultades y siguió arrancando sonidos imposibles de su violín.
El director y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar.
Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación.
Todas las personas, asombradas, gritaron un OHHHH! Que retumbó por toda la sala.
Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompió. El director para. La orquesta para.
La respiración del público para.
¡Pero Paganini NO para!!!.
Como si fuera un contorsionista musical, arranca todos los sonidos posibles de la única cuerda que sobra de aquel violín destruido. Ninguna nota fue olvidada.
El director,asombrado,se anima. La orquesta también. El público pasa del silencio a la euforia (grita, aplaude, se pone de pie, llora,…Pagani alcanza la Gloria, triunfa, …
“Victoria” es el arte de continuar “donde todos resuelven parar”

lunes, 6 de octubre de 2014

Vivir aprendiendo






Para vivir aprendiendo una linda moraleja
Vivir Aprendiendo
A los 5 años, aprendí que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 9, aprendí que mi profesora solo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenia problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre,  cuando estuviera en presencia de mi esposa.
A los 27, aprendí que el titulo obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi esposa y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa; y siempre que estoy en casa me gustaría estar viajando.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos croquetas y elige la menor.
A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estas corriendo los suficientes riesgos.
A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con solo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en el. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 92, aprendí que todavía tengo mucho para aprender.
Moraleja
Siempre estamos aprendiendo algo nuevo, algo lindo, algo digno, como por ejemplo que la paz no se logra si realmente no se está dispuesto a perdonar por ella, entender cuál es la verdadera importancia de la familia, de la gente simple, de la vida misma. Que si bien todos tenemos distintas cualidades, capacidades y habilidades, sepamos valorar las que tenemos y podemos ofrecer a los demás y además enriquecernos, aceptar y disfrutar con las que otros nos pueden brindar. Saber aceptar nuestras limitaciones y no olvidarnos de nuestras metas, aunque muchas veces parezcan muy lejanas difíciles. Encaminarse hacia ellas es el primer paso hacia algo que ni siquiera podemos imaginar.
Realmente no tiene mucha importancia hasta qué edad vivimos, lo importante es sentir que no lo hemos hecho en vano.

domingo, 5 de octubre de 2014

Domingo

Amor obsesivo.




María y Juan se conocieron hace 3 años, dicen que fue amor a primera vista y desde que empezaron su relación apenas se separaron. Él le decía que la amaría siempre y que quería que pasaran juntos el máximo tiempo posible y tal era su insistencia que ella empezó a ver cada vez menos a sus amigos, comenzó a faltar a clase y poco a poco fue distanciándose de su familia, todo ello para pasar más tiempo con él.

Como Juan siempre había sido una persona bastante solitaria no tuvo que renunciar a grandes cosas para pasar más tiempo con María, pero ella renunció a demasiadas, se quedó sin amigos y empezó a irle muy mal en los estudios. Su familia estaba muy preocupada por ella, pero María no les escuchaba.

Dicen que el amor es ciego y cegada estaba María por su amor hacia Juan, pero fue pasando el tiempo, en el cual ella había hecho ya demasiadas concesiones, cuando se dio cuenta de que quizás se estuviera equivocando y que, probablemente, su familia tuviera razón. Ella amaba a Juan, desde luego que si, pero empezó a pensar que podría ser compatible estar con él y continuar con el resto de aspectos de su vida, sin embargo, sospechaba que Juan no pensaría de la misma manera.

María le dijo a Juan que le amaba más que a su vida, pero que no se sentía feliz por lo que había ido perdiendo, quería pasar más tiempo con su familia, recuperar a sus amigos y retomar y mejorar en sus estudios. Entonces Juan le dijo que eso no era amor, si realmente le quería renunciaría a todo por él sin importarle nada más que estar siempre juntos. Por más que María trató de hacerle entender que todas esas cosas podían ser compatibles, Juan no lo entendió.

María meditó durante bastante tiempo sobre su relación con Juan y la actitud que éste mostraba, consultó con la gente de su entorno y se sintió comprendida y arropada por ellos en su forma de ver las cosas, así que finalmente tomó la dolorosa decisión de abandonar su relación con él. Pensó que si realmente él la quería, debería dejarle la libertad de tomar sus propias decisiones y de tener su propio espacio y así se lo hizo saber una tarde de domingo.

Juan escuchó todo lo que ella tenía que decirle con gesto impasible y sin responder nada y cuando María terminó de hablar con los ojos llenos de lágrimas y albergando la esperanza de que él la comprendiera e incluso pudieran continuar con su relación, él se marchó sin tan siquiera despedirse.

Al día siguiente, mientras María volvía de clase cuando ya estaba anocheciendo, Juan salió a su encuentro y frenó su camino poniéndose frente a ella, entonces sin pronunciar palabra alguna la miró a los ojos, le puso las manos alrededor del cuello y empezó a apretar, no vaciló ni un solo instante y no paró hasta que ella dejó de respirar. Cuando el cuerpo de María cayó al suelo con una mueca de terror dibujada en cara, él no sintió remordimiento alguno, pensó que el verdadero amor había sido el suyo hacia María, que ella no le había querido realmente y por ello merecía morir, además María le pertenecía, no le podía abandonar sin más porque si ella no era de él, no sería de nadie.



En las relaciones de pareja, como en cualquier otro tipo de relación o situación, la libertad de uno termina donde empieza la del otro, se deben respetar las decisiones y actuaciones de la otra persona y, lógicamente, nadie tiene derecho sobre la vida de nadie. Si quieres a alguien pero la relación se rompe, ¿no deberías dejarle marchar porque le deseas lo mejor, por mucho que duela?

En pleno siglo XXI los casos de violencia de género siguen encabezando demasiadas noticias en los medios de comunicación de todo el mundo, ojalá no pase mucho tiempo para que esta tragedia social se convierta en algo ni meramente anecdótico.