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| Los humanos tenemos mucho que aprender de los animales, nos dan ejemplo de vida a cada momento!!!. |
jueves, 2 de octubre de 2014
familia de monos
Envejecer es obligatorio, madurar es opcional.

El primer día en la universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía. Me puse de pie y miré a mí alrededor, cuando una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser. ‘Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?
Me reí y le contesté con entusiasmo: ‘¡Claro que puede!’ Ella me dio un abrazo muy fuerte.
‘Por qué está usted en la universidad a una edad tan temprana, tan inocente?’, le pregunté. Riéndose contestó: ‘Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y
viajar.’
‘Se lo digo en serio’, le dije. Quería saber qué le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.
‘¡Siempre soñé con tener una educación universitaria y ahora la voy a tener!’, me dijo. Después de clases caminamos al edificio de la asociación de estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar. Me fascinaba escuchar a esta “máquina del tiempo”.
Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo. Durante ese año, Rose se hizo muy popular en la universidad; hacía amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se deleitaba con la atención que recibía de los demás estudiantes. Se lo estaba pasando de maravilla. Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en nuestro banquete de fútbol.
No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad. Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes.
Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono y dijo simplemente, ‘disculpen que esté tan nerviosa. Dejé de tomar cerveza por cuaresma y ¡este whisky me está matando!’
‘No voy a poder volver a poner mi discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo que sé.’ Mientras nos reíamos, ella se aclaró la garganta y comenzó: ‘No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos viejos porque dejamos de jugar. Hay sólo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y triunfar.’
‘Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días.’
‘Tenemos que tener un ideal. Cuando perdemos de vista nuestro ideal, comenzamos a morir. ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo saben!’
‘Hay una gran diferencia entre ponerse viejo y madurar. Si ustedes tienen diecinueve años y se quedan en la cama un año entero sin hacer nada productivo se convertirán en personas de veinte años. Si yo
tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año sin hacer nada tendré ochenta y ocho años.
Todos podemos envejecer. No se requiere talento ni habilidad para ello. Lo importante es que maduremos encontrando siempre la oportunidad en el cambio.’
‘No me arrepiento de nada. Los viejos generalmente no nos arrepentimos de lo que hicimos sino de lo que no hicimos. Los únicos que temen la muerte son los que tienen remordimientos.’
Terminó su discurso cantando ‘La Rosa’. Nos pidió que estudiáramos la letra de la canción y la pusiéramos en práctica en nuestra vida diaria.
Rose terminó sus estudios. Una semana después de la graduación, Rose murió tranquilamente mientras dormía. Más de dos mil estudiantes universitarios asistieron a las honras fúnebres para rendir tributo a la maravillosa mujer que les enseñó con su ejemplo que nunca es demasiado tarde para llegar a ser todo lo que se puede ser.
Moraleja
“No olviden que ENVEJECER ES OBLIGATORIO; MADURAR ES OPCIONAL.”
“No olviden que ENVEJECER ES OBLIGATORIO; MADURAR ES OPCIONAL.”
miércoles, 1 de octubre de 2014
El futuro novio.
Mi novia y yo habíamos andado por mas de un año, y decidimos casarnos. Mis padres nos ayudaron en toda forma posible, mis amigos me apoyaban. Y mi novia era un sueño.
Solo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella. Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba.
Un día, la amiga de mi novia me hablo por teléfono y me pidió que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda. Así que fui para allá. Ella estaba sola, y cuando llegue, me susurró que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y tomando en cuenta que ella tenia ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podía aguantarse mas, y que antes que me casara y comprometiera mi vida a su mejor amiga, quería hacer conmigo el amor una sola vez.
¿¿¿¿¿¿Que podía decir???????????
Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra. Así que me dijo, “Iré al cuarto, y si tu lo deseas, entra y me tendrás.”
Admire su maravilloso trasero mecerse al subir las escaleras. Me levante del sillón y estuve así, de pie, por un momento. Me di vuelta y fui a la puerta principal, la cual abrí, y salí a la calle, me dirigía a mi carro.
Mi novia estaba afuera!!!!!!!!!!!!!!
Con lagrimas en sus ojos, me abrazo y me dijo, “Estoy muy feliz y orgullosa de ti. Has pasado mi pequeña prueba. No podía tener a un mejor hombre como esposo!”
Moraleja: Siempre deja tus condones en el carro.
martes, 30 de septiembre de 2014
Un cuento triste
Como todas las tardes Amelia tomaba un baño y después se sentaba frente al espejo para arreglarse por horas, sacaba una gastada caja de pinturas, un labial carmesí y un par de pequeños aretes que trataba con extremo cuidado, el brillo de estos era tan intenso como el amor que le tenía al muchacho que se los había obsequiado, ese mismo para quien se embellecía todos los días.
Después de ponerse el mejor de sus vestidos, se sentaba junto a la ventana a escuchar el timbre que anunciaba la hora de salida de los empleados de la fábrica, entonces su corazón latía más rápido, pues sabía que su amado venia corriendo a su encuentro, trayendo entre sus manos alguna flor silvestre que recogió en el camino o un detalle elaborado solo para ella en su clase de carpintería.
Amelia esperaba con total ilusión, sin apartar la vista del camino, pero con el paso de las horas, su sonrisa se marchitaba, las lágrimas brotaban y terminaba con el corazón hecho pedazos, hasta que el cansancio la vencía, haciéndola dormir recargada en la ventana. Entonces dos chicas entraban en la habitación, la tomaban con cuidado entre sus brazos, para llevarla a dormir a su cama; le ponían una cómoda pijama, quitaban los adornos de su cabello, desmaquillaban tiernamente su rostro, y finalmente guardaban nuevamente los aretes en su lugar especial.
Una de las chicas sonreía mientras besaba el arrugado rostro de Amelia, y la arropaba con cariño; mientras que la otra dejaba notar una mueca de desacuerdo… ambas chicas salían de la habitación en silencio y apagaban las luces, para después entrar en una acalorada discusión. La mayor insistía en contarle la verdad a Amelia, decirle que el chico jamás vendría, que había muerto años atrás, la otra en cambio, pensaba que no le hacía daño aquella ilusión, pues lo olvidaba todo mientras dormía y al siguiente día, despertaba muy contenta para esperar de nuevo a su amor.
Finalmente, las dos daban un respiro y seguían con las cosas tal cual eran, pues ambas amaban mucho a su abuela Amelia.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Hace un tiempo....

Hace tiempo, al estar en mi casa, siendo como las 11:00 de la noche, recibí la llamada telefónica de un muy buen amigo mío.
Me dió mucho gusto su llamada y lo primero que me preguntó fue:
"¿Cómo estas?". Y sin saber por qué, le contesté: "Muy solo".
"¿Quiéres que conversemos?" Le respondí que sí y me dijo:
"¿Quiéres que vaya a tu casa".Y respondí que sí. Colgó el teléfono y en menos de quince minutos él ya estaba tocando a mi puerta.
Yo empecé y hablé por horas y horas, de todo, de mi trabajo, de mi familia, de mi novia, de mis deudas, y él, atento siempre, me escuchó.
Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado, me había hecho muy bien su compañía y sobre todo que me escuchara, me apoyara y me hiciera ver mis errores, me sentía muy a gusto, y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo: "Bueno, me retiro, tengo que ir a trabajar".
Yo me sorprendí y le dije: "Pero, por qué no me habías dicho que tenías que ir a trabajar, mira la hora que es, no dormiste nada, te quité tu tiempo toda la noche". El sonrió y me dijo: "No hay problema, para eso estamos los amigos". Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.
Lo acompañé a la puerta de mi casa ... Y cuando él caminaba hacia su automóvil le grité desde lejos: "Oye amigo, y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?". El regresó y me dijo en voz baja ... "Es que te quería dar una noticia". Y le pregunté: "¿Qué pasó?". Y me dijo ..."Fuí al doctor y me dice que mis días están contados, tengo un tumor cerebral, no se puede operar, y sólo me queda esperar". Yo me quedé mudo... Él me sonrió y me dijo: "Que tengas un buen día amigo". Se dió la vuelta y se fue.
Pasó un buen rato hasta que asimilé la situación y me pregunté una y otra vez, por qué cuando él me preguntó ¿Cómo estas? me olvidé de él y sólo hablé de mí. ¿Cómo tuvo tanta fuerza para sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación?. Esto es increíble, desde entonces mi vida ha cambiado, suelo ser más crítico con mis problemas y disfrutar más de las cosas buenas de la vida, ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero... Por ejemplo, él todavía vive y procuro disfrutar más el tiempo que convivimos y conversamos, sigo disfrutando de sus chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, DE MI AMIGO.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Siento lástima...
| QUEREMOS ESTO!!!! |
| NO QUEREMOS ESTO!!! |
Siento mucha lástima de la gente que piensa que hay encerrar a todos los menores de edad que delinquen, que pobreza de espíritu, como pueden juzgarlos sin saber su historia de vida, como pueden pensar que lo hacen porque les gusta. Las personas que hacen estas cosas es por falta de valores, y eso es un problema que acarrean desde niños, es porque la sociedad les fallo, es porque sus padres, sus abuelos, en la escuela, no los educamos como es debido. Sobre todo en casa, tenemos que hacer como los horneros que construyen esas hermosas estructuras que son sus nidos llevando barro de a poquito en sus picos, de a poquito todos los días, en cada oportunidad les tenemos que hablar a los niños claro y sin tapujos, enseñarles que tanto el tomar lo que no es de ellos, el alcohol, el cigarrillo, el no cuidarse usando preservativos para evitar el sida, el abuso de medicamentos, la pasta base, la marihuana, etc, son alguna de las cosas que son malas para ellos, la única manera de ERRADICAR esta pandemia es EDUCANDO. Enseñarles que para obtener lo que quieran tienen que estudiar, para después poder tener un empleo digno y así poder comprarse lo que quieran. Que nada cae del cielo, que sin sacrificio no se consigue nada. Y que si quieren conseguir cosas fácilmente después van a tener que pagar las consecuencias, porque tarde o temprano siempre terminan pagando. Los únicos que se salvan de pagar son los corruptos de corbata y cuello duro, los que nos roban a todo el pueblo, esos que no roban para un par de championes de marca, para un porro o para comer, sino para acumular riquezas exorbitantes; los pobres siempre pagan, no tienen salida. Este decaimiento de la sociedad comenzó hace mas o menos cincuenta años con los primeros asentamientos, antes llamados cantegriles, los chiquilines que están delinquiendo ahora son la tercera o cuarta generación de aquella gente que tuvo que arreglarse como pudieran, porque los gobernantes de turno dejaron de lado las políticas sociales para taner más para engordad sus bolsillos. Por suerte no todos perdieron el rumbo, la mayoría de la gente que aun sigue viviendo en asentamientos son gente de trabajo. No se, como ahora, algunas personas piensan que esta situación de inseguridad se puede arreglar de un día para otro, esto es como cuando se derrumba una casa, hay que empezar a construir de abajo otra vez y quizás lleve tantos años como llevo el deterioro que causo el derrumbe de esa casa.

Virginia Pollero.
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