lunes, 22 de septiembre de 2014

La soberbia...

Me haces tan feliz, hija mía!!!

ME HACES TAN FELIZ, HIJO MÍO



Me siento tan afortunada
de tenerte por hija.
Me encanta tu cara despierta
cuando conversamos seriamente sobre el mundo.
Me encanta tu sonrisa
cuando te ríes de las locuras de este mundo.
Me encantan tus ojos
cuando reflejan tus emociones.
Me encanta tu imaginación
cuando descubre ideas nuevas
y las exploras.
Me encantan tus ideas
cuando creas nuevos conceptos
y tus propias fantasías.
Mucha gente me dice
que no pueden hablar con sus hijos,
que ya están deseando
que sus hijos se marchen de casa.
Quiero que sepas
que no sólo me haces feliz,
sino que siempre estoy a la espera de que

despiertes para tomar unos mates,
y volvamos a estar juntas cada mañana.
Ahora que eres una mujer
no sólo seguirás siendo mi hija adorada,
sino también mi más querida amiga.
Como madre estoy tan orgullosa de ti
y mi amor por ti se hace más y más fuerte.             
Susan Politz Schutz

domingo, 21 de septiembre de 2014

Refugiados sirios hacia Uruguay

"Que los más infelices sean los más privilegiados..." José Artigas
Uruguay, país de costas y puertos abiertos al mundo. País de emigrantes y de inmigrantes. Históricamente se ha caracterizado por su solidaridad; pero la solidaridad no sólo se enuncia, sino que se practica.

Siria, inmersa en una guerra civil, donde se entrelazan las ideologías, los intereses políticos internacionales, fundamentalmente de potencias militares, desde hace décadas sufre guerra tras guerra.

Los más afectados, la población civil, que huye de la destrucción, la muerte, el hambre. Los más afectados de los afectados, los niños y adolescentes. Los campos de refugiados, organizados por ACNUR, no pueden dar cabida a millones. La ayuda tarda, las condiciones son deplorables: hacinamiento, falta de comida, de agua...y de futuro, al menos inmediato.
Uruguay ofrece su ayuda desinteresada, para que los más necesitados, tengan una perspectiva real.
A fines de setiembre el gobierno traerá a  a 100 de ellos, madres solas con hijos, niños que han quedado huérfanos, adolescentes y también a algunas familias integras, el próximo año traerán mas.
Si otros países siguieran el ejemplo cuanto mejor sería el mundo!!!

Leer...

Mensaje para las comunidades ....

Queridos propietarios de las comunidades donde día a día publico los textos que muchas veces encuentro en la red y son interesante e instructivos, ( al menos para mi), o algunas cosas que yo misma escribo,
Les quiero comunicar que si al menos no hay cinco publicaciones antes que la mía no voy a publicar,
no quiero quedar como una vieja impertinente que publica una cosa tras otra.
Espero no tomen a mal mi decisión y sepan comprenderme.
De cualquier manera me van a seguir viendo, ya que cuando vea que hay otros posts antes que el mio seguiré pegando mis cosas en sus comunidades, de ninguna manera me voy a perder leer lo de los demás y aportar lo mio. Muchas gracias.

Consejo chino

Consejo chino 




Una vez un campesino chino, pobre y muy sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo. 
Un día el hijo le dijo: "Padre, ¡qué desgracia! Se nos ha ido el caballo." 
"¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre, veremos lo que trae el 
tiempo..." 

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo. "¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha traído otro caballo." 
"¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre, veamos qué nos trae el tiempo." 


En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se enfurecio y lo arrojó al suelo. E muchacho se quebró una pierna. 
"Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho - ¡Me he quebrado la pierna!" 
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: 
"¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo!" 

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que se quejaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo. 

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno. 

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en que todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIEN ERA


Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.
-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...
¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres!, ¡sé quien eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Las ardillas disfrutaban de sus bellotas.
Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.