viernes, 12 de septiembre de 2014

Querido papá.....


Querido padre -si porque eso eres para mí, aunque solo supiste engendrarme y no criarme.
No quisiste  tomarme de la mano y enseñarme el sendero de la vida solo te olvidaste que yo
existía, pero sabes, en mi corazón siempre estuviste y hasta la fecha estas, porque gracias a ti
vine a este mundo, pasando muchas penurias, pero con el amor de mis abuelos y de mi madre estoy aquí.
Sí, esa mujer que tu abandonaste, ella supo hacer por mi lo que tú no te atreviste, siendo ella madre y padre a la vez.
Como una guerrera, como una fiera salvaje me defendió, con uñas y dientes contra la vida misma,
Pero sabes siempre pensé en ti y me hiciste mucha falta, mi corazón anhelaba sentir un abrazo cálido, oír tu voz, aunque más no sea un regaño tuyo, cada “día del padre” todos los niños tenían un regalo para sus padres, yo también -solo que no tenía a quien dárselo, Sabes, yo ya soy toda una mujer mayor, y ahora me doy cuenta que si tenía a quien dárselo, a mi madre, que se esmero por sacarme adelante, pobremente pero lo hizo y puedo asegurarte que lo hizo muy bien, ella se lo merecía mas que tu, pero no te guardo rencor,  Ella también puso en mi y en mi corazón amor hacia ti, así que en mi corazón existes con amor y mucho respecto.  Atentamente: tu hija


Es muy triste ver que algunos hombres no saben llevar bien puesto los pantalones.
Y dejan por el mundo hijos regados,  ¡¡¡Pero los niños que culpa tiene!!!, nunca pidieron venir al mundo.
Por suerte muchos logran salir adelante, con madres que nunca claudican y están dispuestas a desempeñar ese doble papel sin hacerceles pesada la carga de un hijo.
Por eso, hombres, si no quieren tener hijos protéjanse para no  hacer sufrir a nadie

Autora: Aracely Medina Aguirre

jueves, 11 de septiembre de 2014

Se puede.

Foto: Una persona inteligente por más problemas que tenga jamás pensara en quitarse la vida
Siempre buscaría la manera de encontrar la solución y salir adelante triunfante.

Disfruten amigas!!!!

Foto: <3 Reflexiones para pensar <3

La libertad...



Hoy me levante cantando,
como pájaro libre cantaba.
Porque el canto de los pájaros
enjaulados no es un canto,
 mas bien es un lamento.

Pero Yo soy libre, libre como
maravillosa mariposa, que
si estuviera enjaulada moriría.
Libre como luciérnaga nocturna,
como libélula planeando sobre el rió.

No podría vivir de otra manera,
no podría dejar que me mandaran.
Esos años que debí de trabajar
y ser mandada me enseñaron
a valorar la libertad como a mi alma.

Soy rebelde, arriesgada, audaz y
casquivana, sin importarme los
rumores de ignorantes que me juzgan,
algunos sin siquiera conocerme y
otros por envidia solamente.

No se han dado cuenta todavía,
que la libertad que gozo ahora.
me costaron años de  agonía y
que la vejez entre otras cosas trae eso,
La libertad de hacer lo que queremos.

Virginia Pollero




Cansado


cansado : Grunge imagen de un hombre muy estresado




Estoy cansado de trabajar y de ver a la misma gente, camino a mi trabajo todos
los días.  Llego a la casa y mi esposa sirvió lo mismo de la comida para cenar.
Voy a entrar al baño y mi hija de apenas un año y medio no me deja porque quiere
jugar conmigo, no entiende que estoy cansado. Mi padre también me molesta algunas
veces y entre patrones, clientes, esposa, hija, padre, me vuelven loco, quiero paz.
Lo único bueno es el sueño, al cerrar mis ojos siento un gran alivio de olvidarme de
todo y de todos.
- Hola, vengo por ti.-
¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste?
- Soy la muerte y vine por ti.  Escuché  tus quejas y tienes razón, es hora de
descansar.-
Eso no es posible, para eso tendría que estar...
- Así es, si lo estás, ya no te preocuparás por ver a las mismas gentes, ni de aguantar
a tu esposa con su guisos, ni a tu pequeña hija que te moleste, ni escucharás los
consejos de tu padre.-
Pero...que va a pasar con todo?, ¿con mi trabajo?.
- No te preocupes, en tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto
y por cierto, esta muy feliz por que no tenía trabajo.-
¿¿Y mi esposa y mi bebé ??- A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere,
respeta y admira por sus cualidades y acepta con gusto todos sus guisos sin reclamarle
nada. Y además, se preocupa por tu hija y la quiere como si fuera suya y por muy cansado
que siempre llegue del trabajo, le dedica tiempo para jugar con ella y son muy felices.
- No, no puedo estar muerto.- Lo siento, la decisión ya fue tomada.
- Pero...eso significa que jamás volveré a besar la mejillita de mi bebé, ni a decirle te amo
a mi esposa, ni darle un abrazo a mi padre.  ¡NO, NO QUIERO MORIR, QUIERO VIVIR!,
envejecer junto a mi esposa, ¡NO QUIERO MORIR TODAVÍA....!
- Pero es lo que querías, descansar, ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme para
SIEMPRE.
- NO, NO QUIERO, NO QUIERO, POR FAVOR....!!!!
-¿Qué te pasa amor?, ¿tienes una pesadilla?,- dijo mi esposa despertándome.
- No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia,
de todo lo que la vida me dio. ¿Sabes?, estando muerto ya nada puedes hacer y estando vivo
puedes disfrutarlo todo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Demuestra tu valía.

Descanso invernal. Un lindo cuento para enseñarle valores a los niños.

Gerald Cigarra era un maestro en el delicado arte de tumbarse y no hacer nada. Normalmente, dormía hasta el mediodía y luego tocaba el violín hasta que llegaba la hora del almuerzo. Gerald siempre tenía tiempo para ir por ahí dando saltos y alternar con los amigos en la pradera, y habitualmente se ofrecía para preparar su combinado favorito, compuesto de ron, nata y crema de menta, que luego compartía con ellos.
Un día de verano, la cigarra vio a una hormiga que estaba llevando un trozo de patata frita varias veces más grande que ella misma. Gerald se acercó y detuvo a la hormiga para entablar conversación.
  • Es impresionante amigo -dijo la cigarra, mientras estiraba sus largas piernas en la mullida pradera-. Debes de estar bien entrenado.
  • No me puedo parar a hablar -gruñó Antoinne, la hormiga-. Debo almacenar comida para el invierno.
La cigarra no le dio vueltas al brusco comportamiento de la hormiga. Sabía por experiencia que la carga de los rencores pesaba demasiado como para poder dar saltos con ella. Y, dando un poderoso salto, prosiguió su búsqueda de diversión estival.
A medida que se aproximaba el final del otoño, los terroríficos petirrojos hicieron las maletas y se fueron a las Bermudas, y Gerald respiró aliviado. Afortunadamente, los petirrojos, tempraneros por naturaleza, nunca le habían echado el guante gracias a que él dormía hasta bien tarde. Pero, por desgracia, la partida de sus depredadores indicaba también la llegada del invierno. Geral inspeccionó sus reservas de alimentos y descubrió que sólo le quedaban unos cuantos tarros medio vacíos de aceitunas y algo de cóctel de cebollas. En años anteriores, Gerald había puesto pies en polvorosa durante el invierno con su amigo J.C., el grillo. J.C. no era un mal tipo, pero tendía a imponerle su propio sentido de la ética. Sin embargo, aquel año, J.C. había empacado su parasol y se había ido a Hollywood, buscando fortuna en la industria de los dibujos animados.
Los vientos soplaban fríos, y Gerald empezó a desesperarse llamando a las puertas de las casas de sus amigos. La mayoría de ellos se había recluido ya para hibernar y no podían escuchar sus súplicas. Ciertamente, aquél fue el invierno de su descontento.
De repente, Gerald se acordó de la corriente continua de deliciosas sobras de comida rápida que la industriosa hormiga había estado llevando a su colonia. Comiéndose el orgullo, lo cual no le llenaba la tripa, la cigarra fue hasta el hormiguero.
La cigarra llamó a la hormiga por el agujero del hormiguero y le explicó su desesperada situación. Antoinne apareció en la entrada de su casa y miró suspicazmente a Gerald. Pensando con rapidez, Gerald se inventó una elaborada historia acerca de una mantis, que él naturalmente supuso que era religiosa, que le había robado todo lo que tenía en su almacén de provisiones para el invierno. La hormiga no se dejó engañar pero, de todas formas, le ofreció generosamente alimento y refugio a la cigarra. Aun con la dieta “imprevista” de la cigarra, a Antoinne le resultó difícil empujarle a través de la pequeña abertura de su casa.
El viejo adagio de “nadie te da de comer gratis” resultó ser cierto: el precio que tuvo que pagar la cigarra fue un interminable sermón que le endosó la hormiga sobre los males de la pereza y sobre las grandes recompensas del trabajo duro y la perseverancia. Aun así, la cigarra quedó impresionada con el tour que le dieron por el hormiguero. Primero, le mostraron la Sala de la Guerra, donde las hormigas del ejército planificaban las estrategias militares. Luego, las hormigas carpinteras le enseñaron con orgullo su taller, pero Gerald se escapó rápidamente cuando se pusieron a cantar una versión a capella de “Cerca de ti”. Incluso se le concedió una audencia con Su Alteza Real, la reina de la colonia.
Sorprendentemente, cuando Antoinne intentó presentar a la cigarra a su propia familia, se equivocó con los nombres de sus tres hijas, Beth, Lana y Sarah, intercambiénsolos entre sí. La esposa de Antoinne, Jean Louise, entornó los ojos y volvió en silencio a la cocina.
Más tarde, la hormiga le explicó a la cigarra que aquello había ocurrido debido a lo mucho que amaba a su familia, puesto que no podía dedicarles demasiado tiempo. Antoinne creía que ése era el deber del cabeza de familia, proporcionar sustento material, y que sus hijas comprenderían cuando fueran mayores su negligente comportamiento respecto a ellas.
Pensando en lo que había dicho la hormiga y en lo desdichada que parecía su familia, la cigarra se quedó mirando la enorme montaña de alimentos que Antoinne había reunido. Fácilmente, habría podido dar de comer con ella a varias generaciones de sus descendientes. Gerald sabía que lo único que podía ofrecerle a la hormiga y a su familia era un buen rato, de modo que les invitó a reunirse a su alrededor mientras frotaba entre sí sus patas traseras, generando así un hermoso sonido melódico. Las niñas bailaron y cantaron, y todos en la familia se divirtieron como nunca lo habían hecho.
Cuando terminó la estación, la cigarra y la hormiga habían llegado a conocerse mucho, habiendo aprendido ambos algunas lecciones valiosas del otro. Gerald aprendió a marcarse metas y a planificar con antelación, y que el trabajo duro puede dar grandes recompensas. Se dio cuenta de que su música era lo que le reportaba alegría de vivir, de modo que practícó y practicó hasta que le aceptaron como primer violinista en la “Campoarmónica” de Nueva York.
Por su parte, su nuevo amigo, Antoinne, aprendió a valorar más a su familia. Descubrió que era mejor pasar el tiempo con su familia a tener una casa más grande y mucha comida, pero con la ausencia de padre y marido. Antoinne se puso a planificar salidas de fin de semana con los suyos, y les enseñó a sus hijas cómo localizar un buen lugar para comer y cómo evitar a los molestos humanos, que llevan la camida en recipientes herméticos. Antoinne aprendió a delegar parte de su papeleo diario en los nuevos Exploradores de Formación, porque por fin se dio cuenta de que lo que de verdad le gustaba era la enseñanza. Siempre le habían gustado los entresijos estratégicos de una misión de exploración bien planeada, pero odiaba las largas horas de caminata, debido a sus dolores de espalda. Y es que él era el más optimista… ¡el que había intentado mover un ficus!.


Sue y Allen Gallehugh