sábado, 6 de septiembre de 2014

Has escrito....





"Has escrito muchas páginas en tu libro...
Unas son tristes, otras alegres;
Unas son limpias y claras,
Otras son borrosas y oscuras.
Pero aún queda una página en blanco, 
la que has de escribir en este día.
Te falta llenar la página de HOY.
Piensa y quiere que ésta sea la página
Más bella, la más sincera, la más sentida.
Cada mañana al despertar, recuerda
que aún has de llenar la mejor de tus páginas,
La que dirá lo mejor que tú puedas dejar en el libro
que estás escribiendo con tu propia vida.
Piensa que siempre te falta por escribir...
La Página más Bella".


Rabindranath Tagore

Presento mi renuncia....







Por la presente presento mi renuncia a ser adulto.
He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
Quiero ir a McDonalds y pensar que es un restaurante de 5 estrellas. Quiero
navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras al agua.
Quiero pensar que los dulces es mejor que el dinero, pues se pueden comer. Quiero
tener un receso y pintar con acuarelas.  Quiero salir comodamente de mi casa sin
preocuparme como luce mi cabello.
Quiero tener alguien que me arregle y me planche la ropa.  Quiero regresar a mi
casa a una comida casera y que alguien corte mi carne.
Quiero tomar largos baños y dormir 10 horas todas las noches.  Quiero recostarme a
la sombra de un viejo roble y  vender limonada con mis amigos en un día caluroso de
verano.
Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjugar mis lagrimas en sus hombros.
Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple. Cuando todo lo que sabia
eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque
no sabia que no sabia y no me preocupaba por no saber.  Cuando todo lo que
sabia era ser feliz  porque no sabia las cosas que preocupan y molestan.
Quiero pensar que el mundo es justo. Que todo el mundo es honesto y bueno.Quiero
pensar que todo es posible.
En algún lugar en mi juventud madure y aprendí demasiado.  Aprendí de armas
nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados.
Aprendí sobre las mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad,
dolor y muerte.  Aprendí que tu tienes que limpiar los inodoros.  Aprendí de un
mundo en el que saben como matar y lo hacen.
Que paso con el tiempo que pensaba que todo el mundo viviría para siempre,
porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdí a mi mascota.
Quiero volver al tiempo cuando pensaba que lo peor que pasaba era que alguien
me quitara mi pelota o me escogiera de ultimo para ser su compañero de equipo.
Cuando no necesitaba lentes para leer.  Oh que bella vida de aquellos años.
Quiero alejarme de las complejidades de la vida y excitarme nuevamente con las
pequeñas cosas una vez mas.
Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana.
Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque
yo lo era. Quiero volver de nuevo a caminar en la playa  pensando solo en la
arena entre los dedos de mis pies y la concha mas bonita que pudiera encontrar,
sin preocuparme por la erosión y la contaminación.
Quiero pasar mis tardes subiendo arboles y montando mi bicicleta hasta llegar
al parque, sin la preocupación de que me secuestren.
No preocuparme del tiempo, las deudas, o de donde sacar el dinero para arreglar
el carro.  Solo pensar en que voy a ser cuando sea grande, sin la preocupación
de lograrlo o no.
Quiero vivir simple, nuevamente.  No quiero que mis días sean de computadoras
que se inhiben, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes,
ni de como sobrevivir unos días mas al mes, cuando ya no queda dinero en la
chequera.
No quiero que mis días sean de facturas de médicos o medicinas.  No quiero que
mis días sean de chismes, enfermedades y la perdida de seres queridos.
Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la
palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, de los sueños, de la
imaginación.
Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena .......
Quiero volver a mis 6 años nuevamente ........
si no mínimo a mis 16 - 20 .......

viernes, 5 de septiembre de 2014

Sin libros?

Foto

Las personas...

El pañuelo blanco.

La historia ocurrió en un pueblo muy pobre. El hijo de 17 años de una de las familias pidió permiso para ir a trabajar fuera. Se lo concedieron y entonces partió hacia otro pueblo.
Allí comenzó a trabajar en una gasolinera y con el tiempo empezó a robar pequeñas cantidades de dólares. Pero con el paso de los días, la suma se fue haciendo mayor. Finalmente, un día cogió 300 dólares con los que huyó y se dedicó a robar.
Luego formó una banda y siguió robando.
Era la vergüenza de su familia.
Al cabo de un año, su padre puso un anuncio en el diario, ya que no conocía su paradero, diciendo que su madre estaba muy enferma y pidiéndole que volviera para despedirse de ella.
Pero el hijo pensó que era una trampa y no regresó.
A los pocos meses la madre murió.
El muchacho continuó robando bancos hasta que lo atraparon y lo condenaron a 10 años de cárcel. Cuando cumplió su condena, tenía 30 años y quería cambiar, quería que su padre lo perdonara.
Entonces, antes de salir de prisión, le mandó una carta, diciéndole:
Papá:
¿Te acuerdas de aquél monte donde jugaba cuando era pequeño? ¿Recuerdas…? Había un manzano al que me gustaba trepar…
Ahora voy a coger el tren para ir al pueblo. Quiero trabajar y ser honesto, quiero cambiar de vida. Pero me importa mucho que me perdones. Si no lo haces, me esforzaré por demostrarte que he cambiado, con la esperanza de que un día me perdones. Si me perdonas, por favor cuelga un pañuelo blanco en el manzano; yo pasaré con el tren y si está el pañuelo iré a tu casa a abrazarte. Si no está, seguiré hasta el pueblo
El muchacho iba contándole toda la historia a un pasajero que estaba sentado a su lado en el tren. El joven se sentía tan nervioso que cuando vio que se acercaban al manzano, le pidió a su compañero que mirara por él. Después de pasar el monte, le preguntó muy angustiado:
  • ¿Había un pañuelo blanco colgado del manzano?
  • No, no había uno. El manzano estaba lleno de pañuelos blancos.


Silvia Salinas y Jorge Bucay.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Otro de mis personajes inolvidables.





Pienso que todos en el correr de la vida conocemos algunas personas que marcan nuestra vida y vivirán en nuestra corazón  para siempre.  En mi caso tengo unos cuantos.
Voy a empezar por contarles de una chica llamada Marisa, la conocí un día que vino a comprar algo a un almacén de mi propiedad, allá por el año 1985, se notaba que padecía de atraso mental, tenia como veinticinco años y actuaba como si tuviera catorce.
Como se habrán dado cuenta, me gusta mucho hablar y siempre atendía a mis clientes con mucho respeto sin importarme, el aspecto físico, su condición mental, a los que tenían dinero o a los pobres, mis padres me enseñaron a no hacer distinción con nadie. "Trata a todas las persona como iguales, sin discriminar a nadie, piensa que si un día tienes un accidente en la calle, tanto te puede ayudar un rico como uno de esos señores que andan recogiendo desperdicios con un carrito por la calle", palabras textuales de mi padre.
Recuerdo que esta chica me pidió que le vendiera un pancito, dos rodajas de queso y una bebida chica, le pregunte si quería que le abriera el pan para así poder ponerle el queso y me dijo que sí; me pregunto si se podía sentar en una silla que había cerca del mostrador y asentí.
Eran como las dos de la tarde, cuando no mucha gente hacia sus compras, así que tuve bastante tiempo para conversar con ella, le pregunte su nombre, Marisa me dijo, me contó que algunas veces le daban ataques de epilepsia, que ese día venia del hospital donde le daban los medicamentos para esa enfermedad. Me pregunto si necesitaba algún medicamento, porque los médicos de la policlínica la conocían y le daban recetas de lo que ella pidiera, después ella con las recetas iba a los laboratorios y conseguía los remedios y los vendía mas baratos que en la farmacia. Llevaba consigo una bolsa grande con cremas, pomadas y muchos comprimidos para todas las dolencias, apósitos para quemaduras y muchas otras cosas, ese día me quede con una pomada para dolores musculares y así no cobrarle lo que había consumido.
Desde ese día fue una amiga constante, venia casi todos los días, me contó que no tenia papá, pero si mamá y hermanos, eran muy pobres y ella ayudaba con su curro de los medicamentos.
Era todo un personaje, en ese entonces mi hija tenia trece años, si yo mandaba a mi hija a la panadería o a alguna tienda a buscar algo, ella siempre estaba dispuesta a acompañarla y la cuidaba, era muy servicial, siempre estaba dispuesta para hacer cualquier cosa que estuviera a su alcance para ayudarme.
Cada   vez que venia ya sabia que tenia su sandwiched y bebida gratis, para mi era una alegría tenerla ahí y poderla ayudar de alguna manera, algunas veces me pedía para bañarse en casa porque en la suya no tenia agua corriente. Creo que algunas historias las inventaba, me decía que tenia un novio que era sereno de una fabrica y que ella lo iba a ver de noche, que se iba a casar pronto, que la mamá todavía no lo conocía, (no creo que su mamá la dejara salir por la noche sabiendo de su discapacidad).
Muchas veces mi esposo llegaba de trabajar y si estaba ella le decía,"Hola mi amor como estas , te estuve extrañando", se ponía como loca, decía, "mira Vicky lo que me dice tu marido", para seguir la broma yo hacia que lo rezongaba, y mi marido seguía,  refiriéndose a mi, " yo a esa vieja no la quiero más, ahora estoy buscando una novia joven", ella siempre me defendía.
Los buses no le paraban, ya la conocían, porque como ella tenia un carnet para viajar gratis como discapacitada y si no había asientos libres alguien se lo tenia que ceder, si nadie se lo daba armaba escándalo, se hacia respetar. Entonces siempre que venia a casa, cuando se iba yo o mi hija íbamos con ella a la parada del ómnibus, parábamos el bus y subía ella, pienso que los chóferes nos odiarían, pero ellos tenían la obligación de parar sin importar quien estuviera en la parada.
Mi almacén se fundió, nunca supe decir que no cuando alguien me pedía algo fiado porque estaba sin trabajo o no tenia dinero por enfermedad o cualquier otra razón, así que tuve que cerrar y volver a empezar de cero en tierras lejanas,(Canadá), era la segunda vez que emigraba por razones económicas, otra vez el sufrimiento de dejar las personas que mas amo en el mundo atrás, mi hija que ya se había casado, hermanos, sobrinos y a Marisa que ya era casi otro miembro de la familia, Mis padres ya habían fallecido.
Cuando volví, seis años después, ya no supe mas nada de mi querida Marisa.
Bueno, ya les conté de Yamandú,  hoy le toco a Marisa, uno de estos días sigo con Martín mi hijo del corazón, es el que esta en la foto de este relato con Marisa.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Se trata de elegir.

José siempre estaba alegre y tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.
Era un gerente único. Varias camareras lo habían seguido de un restaurante a otro por su actitud. Era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, José estaba allí para ayudarle a encontrar el lado positivo de la situación.
Este estilo me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a José y le pregunté:
  • No lo entiendo. No se puede ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo hace?
Respondió:
  • Cada mañana me despierto y me digo: “Tienes dos opciones hoy; puedes elegir estar de buen humor, o de mal humor”. Opto por estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Prefiero aprender de ello. Cuando alguien viene para quejarse, acepto su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.
  • Sí claro; pero no es tan fácil -protesté.
  • Sí, lo es -dijo-. Todo en la vida gira en torno a las elecciones. Cuando quitas lo demás, cada situación es una opción. Eliges cómo reaccionas, cómo la gente afectará a tu estado de ánimo; tú eliges estar de buen humor o de mal humor. En resumen: tú eliges cómo vivir la vida.
Poco tiempo después dejé la industria gastronómica para iniciar mi propio negocio. Perdimos el contacto, pero cuando tenía que hacer una elección importante, pensaba en José. Más tarde me enteré de algo que le sucedió en un restaurante. Antes de cerrar, se dejó la puerta de atrás abierta y fue asaltado por tres ladrones armados. Le obligaron a abrir la caja fuerte, pero, mientras lo hacía, su mano, temblorosa por los nervios, resbaló al marcar la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Afortunadamente, lo encontraron pronto y lo llevaron a Urgencias. Después de dieciocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, José fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con él seis meses después del accidente, y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió:
  • Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo.
  • ¿Qué pensaste en el momento del asalto?
Y contestó:
  • Lo primero que vino a mi mente fue que debía de haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el suelo recordé que tenía dos opciones: podía vivir o podía morir. Elegí vivir.
  • ¿No sentiste miedo?
José continuó:
  • Los médicos fueron contradictorios. No dejaban de decirme que me pondría bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en sus caras me asusté… Podía leer en sus ojos: “¡Es hombre muerto!”. Supe entonces que debía hacer algo…
  • ¿Qué hiciste?
  • Bueno… uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y, respirando profundamente, grité: “¡Sí, a las balas!”. Mientras reían dije: “Estoy escogiendo vivir… opérenme como si estuviera vivo, no muerto”.
Vivió por la maestría de los médicos pero, sobre todo, por su asombrosa voluntad. Aprendí que cada día tenemos la opción de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.

Anónimo, versión de Enrique Mariscal