martes, 15 de julio de 2014

Paz....




¡¡¡ Ojalá fuera tan fácil  !!!, en este momento deseo paz para el mundo , pero sobretodo para Palestina,


lunes, 14 de julio de 2014

Amigo es....




El que siendo leal y sincero, te comprende.
El que te acepta como eres y tiene fe en ti.
El que sin envidia reconoce tus valores,
te estimula y elogia sin adularte.

El que te ayuda desinteresadamente
y no abusa de tu bondad.
El que con sabios consejos te ayuda
a construir y pulir tu personalidad.
El que goza con las alegrías que llegan a tu corazón.
El que respetando tu intimidad,
trata de conocer tu dificultad para ayudarte.

El que sin herirte te aclara lo que entendiste mal o te saca del error.
El que levanta tu ánimo cuando estas caído.
El que con cuidados y atenciones quiere menguar
el dolor de tu enfermedad.
El que te perdona con generosidad,
olvidando tu ofensa.

El que ve en tí un ser humano con alegrías,
esperanzas, debilidades y luchas.
El que no te deja desamparado cuando más lo necesitas.
El que te ayudará a no desmayar y hará tu vida más feliz..

domingo, 13 de julio de 2014

La peor noche de mi vida....





Hace unos cuantos años estaba buscando trabajo, le dije a mis hermanas que si sabían de algo me avisaran.
Mi hermana menor que en ese entonces trabajaba en una compañía que se dedicaba a cuidar enfermos en hospitales, sanatorios, casas particulares, me llamó por teléfono para decirme que ese día estaba cuidando a una señora en un residencial de ancianos, (casa donde los malos hijos depositan a sus padres cuando ya empiezan a dar trabajo, y no me importa si el residencial da un excelente trato a sus clientes, no hay nada peor que sacar a un abuelo de donde están sus recuerdos, sus cosas queridas, su propia vida, tampoco acepto ninguna excusa que puedan dar los hijos para dejarlos ahí, no hay ninguna valedera), siguiendo con mi tema, mi hermana me llamo y me dijo que necesitaban a una persona responsable para cuidar a los abuelos en el horario nocturno, si me interesaba tenía que estar ahí a las veinte horas, le dije que sí, que iría.
LLegue veinte minutos antes de la hora convenida, los abuelos ya habían cenado y muchos de ellos ya se habían retirado a descansar por la noche. La señora que me recibió me dio un tour por la residencia, era enorme, una casa antigua de tres plantas, con unas escaleras anchas de madera, techos altos y recovecos con camas y residentes en todos partes, eran cuarenta y dos, todas mujeres, solo había un señor me hizo saber la Sra. Volvimos a la cocina que era donde me había recibido y me mostró  unos sobrecitos con medicamentos,, cada uno tenía un nombre y una hora determinada en que debía medicar a la persona que le correspondía, También agrego que en la noche era muy tranquilo, que solo tenia que estar alerta por si alguien me llamaba para acompañarlo al baño y que cada hora con una linterna tenía que recorrer toda esa casona, que no prendiera la luz porque sino se podían despertar los abuelos, dicho sea de paso, no todos eran abuelos también había personas jóvenes en sillas de ruedas, algunos con deficiencias mentales, y algunos con otros trastornos de los cuales no recuerdo los nombres. Me dio unos números de teléfono por cualquier eventualidad y me dijo que iba a estar sola, que en los momentos libres tenia que planchar ropa, a las 23 horas mi instructora se fue, a esa hora ya estaban todos acostados. Eso de quedarme sola la primer noche de trabajo no me gusto nada, cuando me llevo a recorrer la casa me dio el nombre de las personas que se encontraban ahí, pero cuando llego la hora de medicarlos eran tantos que no me acordaba cual era quien, opté por no darle nada a nadie, no fuera cosa que les diera algo equivocado y pasara una tragedia, a la única que le di sus medicamentos fue a la señora con  problemas mentales, de ella sí me acordaba porque gritaba y aparte la Sra. de la casa me dijo, "no podes olvidarte de los medicamentos de Inés, sino se ataca y nunca se sabe lo que puede hacer".
Esa creo que fue la noche mas espeluznante de mi vida, después de quedarme sola los nervios me jugaron una mala pasada, empece a sentir ruidos raros, me pareció que en los pisos superiores alguien caminaba, pensé que alguien se podía haber levantado, tome la linterna y subí por esa escalera que de por si era tenebrosa, todo estaba tranquilo, llegue hasta el piso mas alto y nada estaba fuera de lugar, solo se oía
 el ronquido de algunas de las personas que dormían, volví a bajar, no sin antes entrar a cada habitación para asegurarme de que estaba todo bien.
Me puse a planchar, quería que el tiempo volara, cada cinco minutos miraba el reloj, parecía que estaba parado, sentía el crujir de la madera de los pisos o los muebles viejos que vestían la casa.
Cada vez que me tocaba recorrer la casa con la linterna era un suplicio, los escalones chirriaban con cada paso que daba, miraba para atrás, parecía que alguien me seguía, estaba aterrorizada, tenia ganas de dejar todo y salir corriendo, pero mi conciencia no me lo permitía, como iba a dejar a todas esas personas a la deriva, ademas mi hermana me había recomendado, no podía dejar mal a mi hermana.
No podía esperar a que aclarara el día y se hicieran las seis de la mañana que era la hora en que llegaría la primer persona que trabajaba allí diariamente, aunque yo me tenia que quedar hasta las ocho para ayudar a vestir a alguno de los internos.
Les cuento que recorrí la casa seis o siete veces con la linterna, al único señor que me dijeron que ahí había nunca lo encontré, no se en que lugar de esa enorme casa estaba durmiendo.
Por fin llego la mañana y la trabajadora que debía llegar, ya estaba tranquila, pero decidida a no volver a ese lugar.
Cuando salí de esa casa, el aire frió del invierno hizo que el sueño de la mala noche se desvaneciera, tome el ómnibus para volver a casa y lo primero que hice fue llamar por teléfono a la supervisora de ese lugar para decirle que buscara a otra persona para la noche porque me había dado cuenta que ese trabajo no era lo mio. Después llame a mi hermana y me disculpé por no seguir trabajando en ese lugar, le conté que ya había hablado con la encargada y me dijo que no había problema y estaba todo bien.
Mi esposo y mis hermanas se rieron mucho de mi cuando les conté  las penurias que pasé esa maldita noche.  







sábado, 12 de julio de 2014

Reflexión de Charles Chaplin sobre el amor propio.

A medida que aprendí a tener amor propio,
descubrí que la angustia y el dolor emocional
sólo son señal de vivir contrariamente a mi verdad.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
ser auténticos
A medida que aprendí a tener amor propio,
pude comprender lo ofensivo que puede ser
forzar mis deseos  sobre alguien,
sin importarme que no sea el momento adecuado,
ni que esté preparado para ello…
aunque yo mismo sea esa persona sobre la que me imponga.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
respeto.
A medida que aprendí a tener amor propio,
dejé de desear una vida diferente,
y me di cuenta de que todo cuanto nos rodea
es una invitación a crecer.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
madurez.
A medida que aprendí a tener amor propio,
comprendí que siempre, sin importar la circunstancia,
estoy en el lugar y el momento correcto,
y sólo debo relajarme.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
autoconfianza.
A medida que aprendí a tener amor propio,
dejé de idear proyectos demasiado ambiciosos,
y a robarme mi propio tiempo…
Hoy, a mi propia manera, y mi propio ritmo,
sólo hago aquello que me hace feliz,
aquello que amo y alegra mi ser.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
sencillez.
A medida que aprendí a tener amor propio,
me liberé de aquello que no me hace bien:
comidas, personas, cosas y situaciones
que me empujaban al lodo del desánimo.
Al principio a eso lo llamé egoísmo.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
amor propio.
A medida que aprendí a tener amor propio,
desistí de intentar llevar siempre la razón,
y desde entonces me equivoqué mucho menos.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
humildad.
A medida que aprendí a tener amor propio,
pude dejar de vivir en el pasado y preocupándome por el futuro.
Ahora vivo el momento, pues es cuando las cosas acontecen.
Ahora vivo el día, un día a la vez.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
plenitud.
A medida que aprendí a tener amor propio,
me di cuenta que mi mente me perturbaba y enfermaba.
Pero a medida que fui siendo fiel a mi corazón
mi mente se convertía en un buen aliado.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
sabiduría del corazón.
Ya no hay necesidad de temer discutir,
ni temer diferencias con otros o nosotros mismos…
Pues hasta las estrellas chocan entre sí,
y de su colisión nuevos mundos nacen.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
vida.

viernes, 11 de julio de 2014

Si sos educado y andas por las calles de Montevideo, capital de Uruguay, podes ahorrar dinero a la hora de tomar un café.


Todo hijo en algún momento llega a ser padre de su padre.


Todo hijo es padre de la muerte de su padre
"Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre.
Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.
Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos.
Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda sus medicamentos.
Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.
Todo hijo es el padre de la muerte de su padre.
Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.
Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.
La primera transformación ocurre en el cuarto de baño.
Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento.
La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.
Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones.
Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.
FELIZ EL HIJO QUE ES EL PADRE DE SU PADRE ANTES DE SU MUERTE, Y POBRE DEL HIJO QUE APARECE SÓLO EN EL FUNERAL Y NO SE DESPIDE UN POCO CADA DÍA.
Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.
En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento:
- Deja que te ayude .
Reunió fuerzas y tomó por primera a su padre en su regazo.
Colocó la cara de su padre contra su pecho.
Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil , tembloroso.
Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro.
Acariciando a su padre.
Calmado el su padre.
Y decía en voz baja :
- Estoy aquí, estoy aquí, papá!
Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí".
(Fabrício Carpinejar "Todo filho é pai da morte de seu pai" versión al español Zorelly Pedroza)

jueves, 10 de julio de 2014

Ya no tengo paciencia....








"Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia" (Meryl Streep).