sábado, 12 de julio de 2014

Reflexión de Charles Chaplin sobre el amor propio.

A medida que aprendí a tener amor propio,
descubrí que la angustia y el dolor emocional
sólo son señal de vivir contrariamente a mi verdad.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
ser auténticos
A medida que aprendí a tener amor propio,
pude comprender lo ofensivo que puede ser
forzar mis deseos  sobre alguien,
sin importarme que no sea el momento adecuado,
ni que esté preparado para ello…
aunque yo mismo sea esa persona sobre la que me imponga.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
respeto.
A medida que aprendí a tener amor propio,
dejé de desear una vida diferente,
y me di cuenta de que todo cuanto nos rodea
es una invitación a crecer.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
madurez.
A medida que aprendí a tener amor propio,
comprendí que siempre, sin importar la circunstancia,
estoy en el lugar y el momento correcto,
y sólo debo relajarme.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
autoconfianza.
A medida que aprendí a tener amor propio,
dejé de idear proyectos demasiado ambiciosos,
y a robarme mi propio tiempo…
Hoy, a mi propia manera, y mi propio ritmo,
sólo hago aquello que me hace feliz,
aquello que amo y alegra mi ser.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
sencillez.
A medida que aprendí a tener amor propio,
me liberé de aquello que no me hace bien:
comidas, personas, cosas y situaciones
que me empujaban al lodo del desánimo.
Al principio a eso lo llamé egoísmo.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
amor propio.
A medida que aprendí a tener amor propio,
desistí de intentar llevar siempre la razón,
y desde entonces me equivoqué mucho menos.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
humildad.
A medida que aprendí a tener amor propio,
pude dejar de vivir en el pasado y preocupándome por el futuro.
Ahora vivo el momento, pues es cuando las cosas acontecen.
Ahora vivo el día, un día a la vez.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
plenitud.
A medida que aprendí a tener amor propio,
me di cuenta que mi mente me perturbaba y enfermaba.
Pero a medida que fui siendo fiel a mi corazón
mi mente se convertía en un buen aliado.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
sabiduría del corazón.
Ya no hay necesidad de temer discutir,
ni temer diferencias con otros o nosotros mismos…
Pues hasta las estrellas chocan entre sí,
y de su colisión nuevos mundos nacen.
Hoy sé que de lo que se trata eso es de…
vida.

viernes, 11 de julio de 2014

Si sos educado y andas por las calles de Montevideo, capital de Uruguay, podes ahorrar dinero a la hora de tomar un café.


Todo hijo en algún momento llega a ser padre de su padre.


Todo hijo es padre de la muerte de su padre
"Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre.
Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.
Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.
Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos.
Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda sus medicamentos.
Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.
Todo hijo es el padre de la muerte de su padre.
Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.
Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.
La primera transformación ocurre en el cuarto de baño.
Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera.
La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento.
La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.
Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones.
Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?
Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.
FELIZ EL HIJO QUE ES EL PADRE DE SU PADRE ANTES DE SU MUERTE, Y POBRE DEL HIJO QUE APARECE SÓLO EN EL FUNERAL Y NO SE DESPIDE UN POCO CADA DÍA.
Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.
En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento:
- Deja que te ayude .
Reunió fuerzas y tomó por primera a su padre en su regazo.
Colocó la cara de su padre contra su pecho.
Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil , tembloroso.
Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.
Meciendo a su padre de un lado al otro.
Acariciando a su padre.
Calmado el su padre.
Y decía en voz baja :
- Estoy aquí, estoy aquí, papá!
Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí".
(Fabrício Carpinejar "Todo filho é pai da morte de seu pai" versión al español Zorelly Pedroza)

jueves, 10 de julio de 2014

Ya no tengo paciencia....








"Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia" (Meryl Streep).

Mañana puede ser tarde...





Lo que hay que hacer es decirse te quiero a tiempo,
pedir disculpas a quien hemos ofendido,
saldar las deudas que tenemos aun pendientes.
mandar las flores a quien las está esperando,
porque mañana puede ser tarde.

Lo que hay que hacer es terminar con la tristeza,
que cada uno tenga su porción de dicha,
dejar que el verde juegue con la primavera,
salvar el mar y el aire nuestro de cada día,
porque mañana puede ser tarde.


Lo que hay que hacer es ser mejor todos los días,
destruir los muros que nos quedan en el alma,
soltar los pájaros presos en nuestros sueños,
firmar un pacto de amor con todo el mundo,
porque mañana puede ser tarde.


Lo que hay que hacer es hacer lo que más queremos,
bailar, cantar, beber el vino de la vida,
no dejar ni una sonrisa para mañana,
no guardarse un sólo llanto para más tarde,

porque mañana puede ser demasiado tarde y
no habrá  tiempo para el arrepentimiento.

.Gian Franco Pagliaro

miércoles, 9 de julio de 2014

Variedad de orquideas.

Aqui les dejo una variedad de orquideas con formas tan singulares y hermosas que son un deleite para la vista.



Ámate para ser amado.



Si no me amo, siempre estaré buscando a alguien que me complete, que me haga feliz, que haga realidad mis sueños. Estar "necesitado" es la mejor manera de atraer malas relaciones. Si esperamos que otra persona nos «arregle» la vida, o que sea nuestra "mejor mitad", nos disponemos para el fracaso. Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.

De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se ama a sí mismo, es imposible que realmente la contentemos. Nunca vamos a «valer lo suficiente» para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa, o que se odia a sí misma. Con mucha frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no tienen idea de cómo aceptar nuestro amor, porque estas personas no se aman a sí mismas.

La vida es un espejo, siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o las creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones. Lo que los demás piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la vida nos ha amado incondicionalmente. El trabajo más importante lo hacemos en nosotros mismos. Desear que cambie nuestra pareja es una forma sutil de manipulación, un deseo de tener poder sobre ella o él. Muchas veces buscamos a otras personas que nos hagan sentir amados o conectados, cuando lo único que estas personas pueden hacer es reflejar nuestra relación con nosotros mismos.

Louise Hay