lunes, 28 de abril de 2014

PARA REFLEXIONAR ESTE ESTUPENDO MENSAJE:
Después de un largo día en el trabajo, mi mamá puso un plato de pan tostado muy quemado frente a mi papá. Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba.... Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo. Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados.
Nunca voy a olvidar lo que dijo:
"Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados."
Más tarde esa noche fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. Él me abrazó y me dijo estas reflexiones:
Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además, un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie.....
La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta; aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera.
Un pan tostado quemado no debe romper un corazón.
La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier relación.
Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en este momento, están librando algún tipo de batalla.
Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario.
El camino de la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamada FAMILIA, y todo se logra si tienes:
Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR,un buen seguro llamado autoestima yabundante combustible llamado PACIENCIA.

domingo, 27 de abril de 2014

MIEDO A VIVIR.


A veces padecemos situaciones que nunca se definirían como miedo a vivir, a pesar de serlo. Tememos abrirnos a amar de verdad, a decir lo que pensamos, a ser honestos con nosotros mismos, a llevar la vida que realmente queremos. ¿Por qué?

Abrir nuestro corazón al amor nos hace vulnerables al sufrimiento. Comunicarnos con quien queremos y decir lo que pensamos nos expone al rechazo. Luchar por conseguir una meta nos puede conducir al fracaso. Destapar la caja de nuestros sentimientos asusta. En cierto modo tememos que los demás sepan quiénes somos en verdad, tememos conocernos profundamente a nosotros mismos. ¿Y si lo que descubro no es la imagen que muestro sobre mi? ¿Si soy aquello que rechazo en los demás? ¿Y si eso me invita a cambiar en mí lo que no me atrevo a cambiar? En el fondo sí queremos tener más vida, más pasión, más emociones. Pero limitadas, acotadas, sin llegar a destapar una información que nos da miedo oír.

A veces nos mantenemos ocupados para no sentir. Compramos cosas, consumimos ocio o nos embriagamos sin necesidad. Cuando la vida nos asusta intentamos dominarla y controlarla. Nos resulta arriesgado dejarnos llevar por las emociones, y como sociedad admiramos iconos del individuo imperturbable. El que vemos en las películas de héroes impasibles que actúan sin dejarse llevar.  Hacen y logran. Se esfuerzan por tener éxito controlado, como las máquinas, y no por actuar como lo que somos: seres humanos. Pertenecen a la generación de la acción cuya máxima es hacer más y sentir menos.

Por muy alto que sea nuestro rendimiento estamos fracasando como personas. Vivir de espaldas a los sentimientos, sobre todo al dolor, la angustia o la desesperación propia y ajena es un fracaso estrepitoso. Es un efecto boomerang que una y otra vez nos llega de vuelta.

Ser una persona no es una tarea. No es algo que uno pueda agendar como objetivo a final de año y conseguirlo a través, por ejemplo, de libros de autoayuda. Lamentablemente ese esfuerzo está destinado al fracaso. Algo tan simple como pisar el freno, respirar y sentir, puede ser el camino para hacerlo. Como individuos y como sociedad. Al hacerlo quizá percibamos el dolor del que huimos, pero si tenemos la valentía de aceptar quien realmente somos nos abriremos a una sensación de tranquilidad inimaginable. Si somos capaces de afrontar nuestro vacío interior daremos con una satisfacción y plenitud no conocidas. Si podemos airear esa desolación nuestra que convive con las prisas de la vida moderna encontraremos una alegría inmensa, orgánica, que brote desde nuestro ADN. Si somos capaces de hacer todo esto con nosotros mismos, lo podremos hacer con una sociedad dolorida, vacía y desolada.

¿Está el ser humano condenado al miedo a vivir? Mientras sus valores sean la codicia de dinero y poder o el mal llamado progreso, sí lo está. Hablamos de paz pero nos preparamos para la guerra. Abogamos por la preservación de los recursos naturales pero los explotamos despiadadamente justificando beneficios y crecimiento. Anhelamos calma espiritual y estabilidad al tiempo que adoramos al dios dinero.

Cambiemos la perspectiva. Somos capaces de llevar la vida que queremos llevar y somos capaces de ser humanos. Que nada ni nadie te haga creer lo contrario. Una propuesta para 2014… No tengas miedo a vivir.

Alfonso Basco

viernes, 25 de abril de 2014

¡ Que rápido se nos va la vida !.

Mi nieta y su primo, se criaron juntos y son dos personas maravillosas, los amo.
Como no estarle agradecida a la vida si me ha dado tanto.
Ellos son los que me tienen al día del comportamiento de los jovenes de estos tiempos,
muy diferente a cuando Yo era joven por supuesto.
Ahora los chicos deben tener mucha personalidad y fuerza de voluntad para decir no
a todas las sustancias que les ofrecen como diferentes drogas y alcohol. Les  he hablado
tanto, y lo sigo haciendo para que sepan tomar buenas decisiomes.


Como para no estar viejos!!!!. Mis dos amorcitos cuando tenían 
uno y dos años respectivamente y mis amores ahora, dieciocho y diecinueve.
 El tiempo pasó como una ráfaga de viento. — 



jueves, 24 de abril de 2014

Me gusta andar por la vida con el alma desnuda.

Si algo detesto en las personas es la hipocresía, prefiero que me odien por ser como soy y no que me amen por ser quien no soy.
Por eso ando con mi alma desnuda, para que sepan quien soy y como pienso. Después queda a criterio de cada persona elegirme como amiga o no. Respeto las decisiones de todos y espero lo mismo de los demás.
No discrimino bajo ningún concepto, a nadie, ni por sus creencias, color de piel, rasgos o condiciones físicas,  ricos o pobres para mi somos todos iguales. Pero sí detesto a las personas que maltratan a niños, ancianos, personas en general, animales, o cualquier cosa que no se pueda defender por si mismos y si tengo que involucrarme en cualquier caso que sea injusto, lo hago sin importarme las consecuencias.
No creo en dios, en ninguno, soy una libre pensadora, y no puedo creer en un supuesto ser que se supone es omnipotente y deja que sucedan tantas injusticias en la tierra, que deja que miles de niños mueran de hambre en África y otros lugares del mundo, que si supuestamente él hizo el mundo lo hizo muy mal, con tierras fértiles para algunos y muy áridas para otros, que quiere ser alabado todo el tiempo y si no crees en él, o si  no te arrepientes antes de morirte de no haber creído en él vas al infierno, aunque hayas sido una buena persona.
Por eso, para mi, la biblia es un libro de fábulas y dios no existe. De cualquier manera, como ya les dije al principio, respeto mucho a las personas que necesitan creer en un ser superior para hacer su vida completa.
Creo en mi con todas mis fuerzas, creo en el poder de uno mismo para lograr cualquier cosa que se proponga,  y sé por experiencia propia, que sin sacrificio y perseverancia no se consigue nada.
Yo sé que esto de desnudar el alma me va a poner muchos "amigos" en contra, pero no importa, esta soy yo, es lo que pienso y nunca voy a renunciar a ser yo misma para que me acepten los demás.
Y sinceramente no me interesa que algunos se borren solo porque tenemos una ideología diferente,
allá ellos, les deseo mucha suerte y felicidades y no lo digo despectivamente, lo digo de corazón.

Virginia Pollero.


A eso.....


A eso de caer y volver a levantarte. De fracasar y volver a comenzar. De seguir un camino y tener que torcerlo. De encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso, no le llames adversidad, llámale sabiduría. A eso De fijarte una meta y tener que seguir otra. De huir de una prueba y tener que encararla. De planear un vuelo y tener que recortarlo. De aspirar y no poder, de querer y no saber, De avanzar y no llegar. A eso, no le llames castigo, llámale enseñanza. A eso, de pasar días juntos radiantes. Días felices y días tristes. Días de soledad y días de compañía. A eso, no le llames rutina, llámale experiencia. A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan. Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen. Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta. Y tu corazón ame. A eso, no le llames poder humano, llámale VIDA...

miércoles, 23 de abril de 2014

Que tristeza...y desgraciadamente es una realidad.

Foto: "Me gustaría ver a los niños felices, en cualquier parte del mundo; 
Me gustaría ver sus ojos sonrientes; 
Me gustaría verlos jugando y saltando de alegría, 
Me gustaría ver a soñar y hacer realidad sus sueños. 
Me gustaría verlos persiguiendo una cometa, 
Me gustaría escuchar el canto alegre de su risa. 
No me gustaría ver sus caras tristes y fuera, 
ni sus brazos cansados. 
Me gustaría ver a los niños, Los niños sólo "
"Me gustaría ver a los niños felices, en cualquier parte del mundo; 

Me gustaría ver sus ojos sonrientes;
Me gustaría verlos jugando y saltando de alegría,
Me gustaría ver a soñar y hacer realidad sus sueños.
Me gustaría verlos persiguiendo una cometa,
Me gustaría escuchar el canto alegre de su risa.
No me gustaría ver sus caras tristes y fuera,
ni sus brazos cansados.
Me gustaría ver a los niños, Los niños sólo "


Es en estos momemtos, solo en estos momentos
que me gustaría tener dinero y viajar a esos lugares
a sacar a esos niños de esa situación, eso me haría
la mujer mas feliz del mundo,me sentiría realizada.

 —

martes, 22 de abril de 2014

LOS ESPEJOS GRITAN



Cuesta mirarlos. Cuesta admitirlos. Pero sobre todo cuesta empezar a cambiar la situación que reflejan. La verdad es que pocas escuelas enseñan esa otra realidad del mundo que tanto avergüenza. Pocos padres muestran a sus hijos qué se esconde debajo de la alfombra que pisa la sociedad global. Esa sociedad ‘civilizada’ y ‘desarrollada’ solo para algunas cosas. Quizá por eso, nos cuesta tanto.
En el fondo lo sabemos; la mayoría de nosotros fuimos educados y formados a medias. No hablo de geografía, gramática o econometría. Sino de saber en qué mundo vivimos. Qué ocurre en este lugar que habitamos y lo más importante: por qué ocurre. Desde pequeños aprendemos mucha teoría o conocimiento 'estándar' y nos preparamos para tratar de hacernos un hueco en la sociedad. Es decir, para ser alguien típicamente importante. Todo esto lo aprendemos en esos ordenados pasos que la sociedad nos empuja a ir siguiendo en las diferentes etapas de nuestra vida. Y sin pararnos a pensar, ¿es esto lo que quiero? ¿dónde me lleva este camino previamente marcado?
Se podría considerar raro, muy poco habitual o mejor dicho: es extrañísimo que recibamos una formación en la que se nos enseñe a encontrar nuestro lugar en el mundo, pero sin que ello genere daño, injusticia o sufrimiento para los demás. Esa es una de las razones que explican por qué cuando el mundo se muestra tal y como es, no queremos mirarlo ni vernos reflejados. Aunque los espejos de la realidad muestren la injusticia en estado puro y griten con todas sus fuerzas qué nos está ocurriendo.
Cuesta afrontar la realidad de un mundo cada día más al revés. Cuesta asimilarla, asumirla. Pero hay que dar ese paso. Y es algo que antes o después tendremos que hacer. Todo está relacionado y conectado aunque no nos demos cuenta o no lo queramos admitir: lo que le ocurre al mundo nos afecta a todos. No podemos ignorarlo o vivir de espaldas a una humanidad visiblemente deshumanizada. Es posible que al mirar para otro lado sintamos cierta tranquilidad temporal... pero entramos en una dinámica de posponer y amontonar problemas hasta que un mal día nos salten todos a la vez.
Estamos ante la mayor oportunidad de darle la vuelta a las cosas. La realidad es como es, no como nos gustaría que fuera. Aceptémosla y empecemos a cambiarla, transformarla, rehacerla. Podemos elegir el camino de la excusa, el de "la culpa es de...", el de "en el mundo siempre habrá pobreza", el de la queja constante o tantas actitudes que no hacen más que mantener todas y cada una de las injusticias que nos rodean. O bien podemos pasar a la acción desde nuestra responsabilidad individual, entendiendo que somos parte de esa realidad que tanto criticamos. ¿Queremos un mundo mejor? Creerlo es crearlo, crearlo es cambiarlo. Hagámoslo posible. Hoy.
Alfonso Basco
www.culturadesolidaridad.org